Poder y elecciones

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El poder puede ser explicado como la influencia de uno o varios individuos sobre otro o varios.

El poder demanda una voluntad, explícita o implícita. No existe poder, si no energía, en la naturaleza.

La respuesta de los afectados no siempre corresponde con el propósito de quienes intentan afectarlos. Sin esta observación no se explicaría la resistencia, la rebeldía o la reacción de los dominados frente a los que pretenden dominarlos.

A escala social el poder no solo se expresa como acción directa, si no también mediante mecanismos institucionales, ideológicos y culturales que de manera impersonal mantienen la voluntad de determinados grupos sobre los demás.

Un buen ejemplo es el mito del mercado en economía o la pretendida legitimidad del Estado en política.

En la República Dominicana el poder tiene varias fuentes que de diversas formas se articulan y mantienen cierta hegemonía sobre el conjunto de la sociedad.

Existen tres claramente identificadas: el poder del capital (tanto legal, como ilegal), el poder de los mecanismo del Estado y el poder de los grandes centros políticos y económicos a escala mundial (USA, las grandes corporaciones, FMI, OMC, etc). Cualquier cálculo de transformación de la sociedad dominicana ha de tomar en cuenta la capacidad de estas fuentes de poder para sostener su dominio.

El sistema electoral que tenemos es terreno de acción de dichas tres fuentes de poder y la votación del pueblo no afecta el orden establecido. Pretender cambios significativos mediante las elecciones, tal como están formuladas, es ingenuo de raíz.

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El Día

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