Plan de seguridad
Ciertamente que existe la preocupación de las autoridades por la ola delictiva que en los últimos días registra un auge alarmante, tocando incluso a figuras reconocidas de la sociedad.
La gente valora los esfuerzos del Gobierno para conjurar los efectos de la percepción, como dice el jefe de la Policía, mayor general José Polanco Gómez, que hay en torno a la criminalidad.
El presidente Danilo Medina trata de definir un plan efectivo para garantizar la tranquilidad ciudadana.
Sin embargo, en la población aún persiste el clima de inseguridad por los daños que deja el crimen organizado y otros delitos colaterales.
La ciudadanía no parece totalmente confiada en las autoridades policiales y judiciales para el combate de los hechos delictivos.
Se espera por mayores acciones drásticas y coercitivas que amedrenten a quienes se involucren en las actividades que propician la incertidumbre y el desasosiego.
El patrullaje
Llama la atención que muchos de los policías lanzados a las calles a pecho abierto no tengan la capacidad ni siquiera de resguardarse ellos mismos en caso de una insubordinación de los delincuentes.
En su mayoría los agentes policiales deambulan por las calles sin rumbo y sin un arma a la que pudieran echarle mano para prevenir o doblegar a los malhechores.
La cruzada de SCJ
El presidente de la Suprema Corte de Justicia, Mariano Germán, apeló a la solidaridad colectiva para enfrentar la delincuencia, pero hay muchos sectores que atribuyen al Poder Judicial parte -o la mayoría- de los problemas existentes, ya que los malhechores logran salir de las cárceles con una facilidad que muchas veces provoca espanto entre los ciudadanos, lo que siempre ha sido una queja de varias jefaturas de la Policía Nacional.
Es decir, que esa cruzada que plantea Germán obligaría a un mayor compromiso de los jueces y las instancias superiores en la persecución y castigo del delito.
El clamor ha sido colectivo en torno a que estos delitos no queden impunes, mientras las familias de las víctimas sólo piden penas máximas contra los delincuentes que arrancan la vida de sus presas.
La cruzada no debe ser un simple enunciado, sino un compromiso principalmente de las autoridades.
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