Plan de Sarkozy en proceso final de aprobación
La polémica reforma de la jubilación impulsada por el gobierno conservador francés para elevar la edad mínima a 62 años, entró ayer en la recta final en el Parlamento y aunque persisten dificultades en el suministro de combustible, el ejecutivo habla de un giro en el conflicto.
Con 177 votos a favor y 151 en contra, los senadores franceses confirmaron el martes la adopción de la reforma que hoy cumplirá su último trámite legislativo con su aprobación definitiva en la Asamblea Nacional (Cámara de Diputados).
No obstante, la promulgación de esta impopular reforma prevista inicialmente para mediados de noviembre, podría verse frenada por la decisión del bloque socialista en la Cámara Baja de presentar un recurso ante el Consejo Constitucional que vela por la constitucionalidad de las leyes.
El jueves está convocada una séptima jornada nacional de huelgas y protestas contra la reforma, que ya provocó masivas manifestaciones en todo el país. Pero, ante una menor adhesión a las huelgas en el sector petrolero y transportes, el gobierno intentaba dar vuelta a la página.