Santo Domingo.- El Banco Central atribuyó la apreciación del peso dominicano al mayor flujo de divisas generado por las exportaciones, el turismo, las remesas y la inversión extranjera directa.
Un artículo de página abierta, indica que la moneda acumula una apreciación de 8.1 % frente al dólar. Destaca que este comportamiento de apreciación cambiaria se observa en la mayoría de los países de América Latina que operan bajo un esquema de metas de inflación.
El ente regulador recordó que desde 2012 aplica un esquema de metas de inflación con un objetivo de 4 % ± 1 %. Desde su implementación, la inflación interanual promedio se ha situado en 4.0 %, con menores niveles de volatilidad, lo que ha contribuido a que las expectativas de los agentes económicos se orienten hacia la meta de inflación y no hacia el tipo de cambio.
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Durante el primer semestre del año, las exportaciones generaron US$8,746 millones; el turismo, US$6,716 millones; las remesas, US$6,291 millones, y la inversión extranjera directa, US$3,277 millones. En conjunto, estas actividades aportaron unos US$2,800 millones adicionales frente al mismo período de 2025. Este mayor ingreso de divisas compensó la demanda asociada al incremento de la factura petrolera y favoreció la apreciación del peso, resalta el ente regulador.
Otro factor corresponde a la reclasificación del régimen cambiario dominicano realizada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2025, que pasó de administrado a flotación. Bajo este sistema, el valor de la moneda se determina esencialmente por la oferta y la demanda.
El BCRD precisó que sus intervenciones en el mercado buscan moderar los riesgos para la inflación y la estabilidad financiera ante episodios de volatilidad excesiva. Durante este año compró US$415 millones en divisas y no realizó ventas en el mercado spot.
Resalta que a pesar de la coyuntura internacional de incertidumbre y mayores precios de las materias primas, República Dominicana se encuentra en una posición de fortaleza macroeconómica, con un crecimiento que se acerca a su potencial y un sistema financiero robusto.
Además, se proyecta que la inflación cerraría el año dentro del rango objetivo de 4 % ± 1 %, en un contexto de expectativas ancladas a la meta.