Una solemne misa en Brasil se transformó en un escándalo de risas cuando los feligreses se dieron cuenta de las travesuras de un perrito.
El inocente animal arruinó la ceremonia cuando la sotana del párroco llamó su atención y decidió que sería buena idea morderla y jalarla.
Al principio el sacerdote mantuvo la compostura y continuó con el sermón, pero llegó el momento en el que no pudo más y le llamó la atención al can.