Periodismo por los niños

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Altagracia Suriel

Es digna de aplausos la iniciativa de Visión Mundial y la Vicepresidencia de la República de celebrar un concurso de Periodismo por los Niños para denunciar situaciones que vulneren sus derechos.

A los 30 años de la ratificación mundial de la Convención de los Derechos del Niño de 1989, garantizar los derechos de los niños, niñas y adolescentes sigue siendo un desafío para el Estado, la sociedad y las familias.

Todavía existen lastres como la violencia, el abuso, el matrimonio infantil y las uniones tempranas, el embarazo en adolescentes, y la desprotección que privan a esta población de una infancia sana y feliz.

A nivel mundial 262 millones de niños no van a la escuela y 650 millones de niñas se casaron antes de cumplir los 18 años. De acuerdo con ENHOGAR–MICS 2014, un 21.4% de las mujeres jóvenes dominicanas (20 a 24 años) fueron madres antes de cumplir los 18 años.

El estudio del Banco Mundial y Unicef (2017) determinó que 3 de cada 4 embarazos en la adolescencia resultan de una unión temprana.

Denunciar las violaciones a los derechos de la niñez es una responsabilidad ineludible de todos. La sociedad en su conjunto también tiene que ser protagonista de la protección de la niñez. En especial, los medios de comunicación que tanta incidencia tienen en las familias.

Los periodistas, en su ejercicio profesional, pueden ser defensores de derechos de la niñez.

En las noticias que publican tienen un rol especial de proteger la dignidad de los niños y niñas al publicar las situaciones que les afectan.

Este papel implica cuidarse del sensacionalismo y la instrumentalización en que se puede caer cuando se hace pornografía del dolor, la miseria y la marginación. Necesitamos más periodistas comprometidos con el bien de la niñez.

La apuesta por los niños y niñas es la mejor siembra. Es apostar por los derechos, la paz y el bienestar de todos. Porque, como dijo Kofi Annan, si queremos disfrutar del desarrollo y de la seguridad, tenemos que respetar los derechos humanos, y los de los niños, son prioritarios.

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