Perdiendo la batalla
Hasta hace algunos años las familias dominicanas de clase media llevaban una vida tranquila y sana al alcance de sus bolsillos y sin el temor de ser agredidas por elementos antisociales.
Una de las costumbres más arraigadas era la de salir a pasear de noche, sin rumbo predeterminado, solo para respirar aire puro y talvez compartir un helado.
Lamentablemente eso ya no es posible, o por lo menos no es aconsejable. La delincuencia ha sentado sus reales en nuestro paradisíaco país, cambiando los patrones de vida para imponer la ley del crimen, la corrupción y la impunidad.
Las instituciones que teóricamente deben hacer frente a estos males no están haciendo su tarea. Estamos perdiendo la batalla.
¿Qué hacer? ¿Nos vamos a entregar mansamente? El Gobierno, la oposición y la sociedad tienen que dejar de lado sus reiterados dimes y diretes, aunar fuerzas y encontrar la solución a este problema que amenaza con destruir nuestros valores más preciados.
Mañana será demasiado tarde.
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