Pérdida de equipajes

Todavía es un inmenso dolor de cabeza el extravío de las maletas y equipajes de turistas y pasajeros que viajan al país.

Ni hablar de los discursos y las “soluciones” que ofrecen las aerolíneas y las autoridades de los aeropuertos ante la avalancha de denuncias y reclamaciones.

Hay un diluvio de soluciones en camino; hay muchos discursos y promesas; hay técnicos elaborando soluciones y alternativas para garantizar el movimiento y traslado con seguridad de los equipajes desde los aviones hasta las correas y depósitos de aduanas.

Hasta ahora, sin embargo, no hay nada claro y firme sobre cómo se solucionará el problema. Hace poco se anunció la instalación de modernas cámaras para monitorear el destino de los equipajes desde su desembarque siguiendo todos los puntos críticos o vulnerables de su trayecto.

Ahora, hay un punto débil. Las cámaras y todo dispositivo técnico de seguridad ayudan, pero existe un personal, un equipo de empleados que moviliza y pone en movimiento los equipajes, que trabaja y “cumple” con las responsabilidades a su cargo.

De ese personal, con horarios y entrega de relevos, amén de su idoneidad, depende que cada pasajero se desmonte de un avión con la absoluta seguridad de que hallará sus equipajes; o que si hubo un retraso tenga plena garantía que las aerolíneas y el equipo de seguridad aeroportuaria velará por sus propiedades. De lo contrario, el país podría perder credibilidad; y la desconfianza de muchos turistas, de paso.