Pequeños tienen derecho
Ante la posibilidad real de que Águilas Cibaeñas y los Tigres del Licey queden fuera de la postemporada muchos comienzan a propagar que ahí mismo se acabó el torneo y eso es una mentira del tamaño de los estadios Cibao y Quisqueya juntos. ¡Se acabó para aguiluchos y liceístas!
No soy un tarado para no reconocer que la ausencia de los dos equipos más populares, fruto de haber ganado 40 (20 y 20) de las 56 coronas disputadas, hace pensar que el round robin podría perder interés comercial y los ratings y las asistencias podrían sufrir una merma.
Malo es que, en muchos casos, se pretenda retorcer situaciones para que mameyes y azules no sucumban juntos. Lo mucho hasta Dios lo ve. En la competencia deportiva, la que se resuelve en el terreno de los hechos, hay que saber reconocer el valor de los pequeños, aquellos que con menos recursos son capaces de competir con los más poderosos y a veces vencerlos, siempre dentro de las líneas de cal.
Los pequeños merecen que se respete su espacio, necesitan seguir construyendo su historia, de manera digna, sin recibir prebendas.
En el actual torneo todavía cualquier cosa puede suceder, hay chance para todos, pero me anticipo a pronosticar lo mucho que disfrutaría la región oriental si sus equipos, los más consistentes de la temporada, le regalan una serie final totalmente azucarada. ¿Es malo?