Pequeñas librerías, grandes desafíos: emprender entre libros y pantallas

  • Jóvenes emprendedoras apuestan por las librerías físicas y crean comunidades de lectores mientras enfrentan el aumento de los precios, la competencia digital y la influencia de tendencias como BookTok y Wattpad.

Pequeñas librerías, grandes desafíos/Fuente externa
Pequeñas librerías, grandes desafíos/Fuente externa

Santo Domingo. – Emprender puede convertirse en uno de los mayores desafíos para quienes deciden transformar una pasión en una fuente de ingresos. En el mundo de los libros, ese reto adquiere características particulares: competir con plataformas digitales, enfrentar el aumento de los precios y conquistar a generaciones cuyos hábitos de lectura cambian al ritmo de las redes sociales.

En una época en la que comprar un libro puede representar un gasto considerable para algunos lectores y las historias están disponibles a pocos clics de distancia, pequeñas librerías continúan apostando por el ejemplar físico. Detrás de estos negocios hay jóvenes emprendedoras que encontraron en su afición por la lectura una oportunidad para acercar historias a otras personas y, al mismo tiempo, crear comunidades.

Literary Night, Books Worlld y Librería Casa Calíope son tres proyectos que han tomado ese camino. Aunque surgieron a partir de experiencias distintas, comparten el desafío de mantenerse en un mercado transformado por los libros electrónicos, las redes sociales y fenómenos como Wattpad y BookTok, que actualmente influyen en lo que muchos jóvenes deciden colocar en sus estanterías.

Literary Night: convertir el amor por los libros en un emprendimiento

Pequeñas librerías, grandes desafíos: emprender entre libros y pantallas
Jobmederlin Álvarez fundadora de Literary Night

Literary Night nació en noviembre de 2022 de la mano de Jobmederlin Álvarez. Su decisión de emprender estuvo vinculada directamente con su pasión por la lectura, una actividad que asegura no haber concebido únicamente como una oportunidad de negocio, sino como una forma de compartir con otras personas aquello que disfruta.

Lo que motivó a la Librería Literary Night fue el amor que tanto siento por los libros. Nunca lo he visto como un negocio, sino como un pasatiempo para hacer lo que más me gusta y compartirlo con los demás”, explica Álvarez.

Sin embargo, convertir esa afición en un emprendimiento también supone enfrentarse a una realidad económica que afecta tanto a vendedores como a compradores. Álvarez reconoce que comercializar libros se ha vuelto difícil, especialmente ante el incremento de los precios y los impuestos.

Pese al auge de los formatos electrónicos, considera que existe un público que continúa valorando la experiencia de tener un ejemplar entre las manos. “Hay lectores que aún prefieren leer en físico”, sostiene la emprendedora, quien entiende que, aunque existan alternativas digitales, una parte importante del público continúa inclinándose por el formato tradicional.

Los intereses de los lectores tampoco permanecen estáticos. Desde su experiencia con Literary Night, Álvarez ha observado una inclinación reciente hacia los libros clásicos y de autoayuda. A esto se suma el peso adquirido por las recomendaciones que circulan en internet.

Plataformas como BookTok y otras redes sociales se han convertido en escaparates para autores e historias. Según Álvarez, muchos de sus clientes llegan buscando títulos que conocieron precisamente a través de estos espacios.

Las redes sociales hoy en día han tenido un impacto positivo para la comunidad lectora, ya que cada día va creciendo más”, afirma. Frente a estos cambios, asegura que su motivación para continuar es la misma que dio origen al proyecto: su amor por los libros, acompañado de la necesidad de evolucionar, ofrecer mayor variedad y atraer a diferentes tipos de público.

Books Worlld: de no encontrar libros a crear una comunidad

Pequeñas librerías, grandes desafíos: emprender entre libros y pantallas
Pamela Mari Martínez Rivas fundadora de Books Worlld

Para Pamela Mari Martínez Rivas, propietaria de Books Worlld, la historia comenzó a partir de una dificultad que ella misma experimentaba como lectora. La librería fue creada el 19 de octubre de 2020, cuando encontrar determinados títulos juveniles y géneros que hoy gozan de popularidad podía convertirse en una larga espera.

Los libros juveniles y muchos de los géneros que hoy vendemos eran bastante escasos en nuestro país o tardaban demasiado en llegar; podían pasar meses e incluso años”, recuerda Martínez Rivas.

Aquella dificultad la llevó a pensar que otros jóvenes atravesaban la misma situación. Así surgió Books Worlld, primero como una alternativa para acercar esos títulos a los lectores y, posteriormente, como un espacio para construir una comunidad alrededor de la lectura.

Para mí nunca se ha tratado únicamente de vender libros”, asegura la emprendedora, quien considera que la lectura también genera el deseo de recomendar historias, conversar sobre ellas y conectar con otras personas.

El precio, sin embargo, representa uno de los desafíos del mercado. Martínez Rivas reconoce que comprar libros puede suponer un gasto importante, especialmente para quienes desean adquirir varios ejemplares o completar una saga. Por ello, Books Worlld ofrece distintas ediciones y planes de pago para facilitar las compras.

Prefiero buscar la manera de que esa persona pueda tener sus libros poco a poco, en lugar de que simplemente tenga que renunciar a ellos por el precio”, explica.

En cuanto al avance de los formatos electrónicos, su experiencia no ha sido necesariamente negativa. Martínez Rivas sostiene que una persona puede leer una obra en Kindle o iPad y, si realmente le gusta, posteriormente querer tenerla en físico.

Una cosa es leer una historia y otra muy diferente es querer tenerla”, expresa. A su juicio, el libro electrónico no ha sustituido al impreso, sino que ha proporcionado otra manera de leer.

También ha observado cambios en los intereses de las nuevas generaciones, con lectores jóvenes atraídos por géneros como romance, fantasía, New Adult, literatura japonesa, clásicos y literatura contemporánea.

En este escenario, las redes sociales se han convertido en importantes motores para descubrir historias. “El impacto es del 100 %. Las redes sociales hoy son otro mercado, por no decir uno de los más grandes”, señala.

Según Martínez Rivas, es habitual que los clientes lleguen buscando específicamente un título que vieron en BookTok o Instagram, o una historia que conocieron originalmente en Wattpad. Esto ha transformado tanto la manera de descubrir los libros como de venderlos.

Ante estos cambios, considera que las librerías deben ofrecer algo más que ejemplares colocados en una estantería. “Tenemos que crear espacios donde las personas quieran estar, descubrir libros, conversar con otros lectores y sentirse parte de algo”, afirma.

En un mundo cada vez más digital, Martínez Rivas entiende que el contacto humano puede convertirse en una de las fortalezas de las librerías físicas: espacios para alejarse momentáneamente de las pantallas, conectar con una historia y compartir la experiencia con otros lectores.

Casa Calíope: una librería que nació en un taxi

Pequeñas librerías, grandes desafíos: emprender entre libros y pantallas
María Eugenia Espinal y Stephanie Pérez fundadoras de Casa Calíope

La historia de Librería Casa Calíope comenzó de una manera poco convencional. La idea formal surgió durante un viaje en taxi en Nueva York, aunque llevaba años gestándose entre sus creadoras, María Eugenia Espinal y Stephanie Pérez. La librería nació en 2022 con la intención de brindar una experiencia diferente a quienes disfrutan de la lectura.

Casa Calíope nace del deseo de dos amigas lectoras de brindar una experiencia lectora diferente”, cuentan sus cofundadoras.

Su concepto parte de entender que los libros no tienen que permanecer exclusivamente dentro de una librería tradicional. Para ellas, pueden acompañar los espacios donde transcurre la vida cotidiana: un café, un bar, un parque o una plaza. Por eso definen Casa Calíope como una librería atípica y un refugio para los lectores.

Desde su experiencia, el mayor obstáculo no necesariamente está en convencer a las personas de comprar un libro, sino en combatir la percepción de que la sociedad ha perdido el interés por leer.

Lo difícil no es vender libros, es luchar contra una idea generalizada de que la gente no lee. Día tras día intentamos demostrar que sí, la gente lee y mucho”, sostienen Espinal y Pérez.

Las plataformas digitales, sin embargo, sí plantean desafíos para las pequeñas librerías. Las propietarias de Casa Calíope señalan que competir con precios considerablemente bajos resulta complejo para un establecimiento independiente que debe asumir gastos fijos relacionados con su funcionamiento.

Ante esa competencia, entienden que la atención personalizada y la cercanía con el lector constituyen elementos difíciles de sustituir. “Hay algo irremplazable y es la atención personalizada y la calidez humana”, destacan.

Las nuevas generaciones también están modificando el mercado. Según las emprendedoras, los lectores jóvenes buscan con frecuencia historias que les permitan abstraerse de la realidad, algo que, desde su perspectiva, ayuda a explicar el terreno ganado por géneros como la fantasía, el romance y el misterio.

Pero esa búsqueda está cada vez más condicionada por lo que ocurre en las pantallas. Para Casa Calíope, fenómenos como BookTok han transformado la relación entre lectores y libreros, aunque su influencia tiene dos caras.

Muchos jóvenes parten de que, si no está en BookTok, no vale la pena. Es un arma de doble filo”, advierten.

Frente a esa tendencia, consideran que las librerías independientes también tienen la responsabilidad de mostrar a los lectores autores e historias que se encuentran fuera de las tendencias virales y dar espacio a obras que no han logrado convertirse en un fenómeno de las redes sociales.

Pese a las dificultades económicas, la competencia digital y la transformación de los hábitos de consumo, Espinal y Pérez continúan apostando por crear comunidad alrededor de los libros. Una muestra son sus Reading Parties, encuentros en los que la lectura se convierte en una experiencia compartida.

Leer es un acto de resistencia y más si lo hacemos en comunidad”, expresan.

Para las propietarias de Casa Calíope, mientras la vida cotidiana avanza hacia una mayor virtualidad, mantener espacios capaces de conectar a las personas con los libros adquiere un significado especial.

Apostar por una librería que sirva como puente entre los libros y las personas es nuestro gran acto de rebeldía”, concluyen.

Sobre el autor

Yasmin Lazala