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“Piensa mal y acertarás”. Así reza un conocido proverbio para significar la mala semilla del ser humano, que muchas veces opta por hacer cosas indebidas en vez de actuar correctamente.

Lo que he podido observar en el pasado fin de semana transitando por la magnífica autovía del Coral y pagando los peajes correspondientes, me induce a pensar mal. Y voy a explicar por qué.

El cobro de los dos peajes instalados en dicha carretera que conduce a Punta Cana “se supone” que debe ser realizado en forma automática y computarizada, para lo cual se han instalados sofisticados sistemas que registran fecha, hora, clase de vehículo y monto a pagar, tras lo cual se levanta el “brazo” que permite seguir la marcha.

Pero digo “se supone” porque no siempre ocurre así. Mi experiencia personal, corroborada por otras personas a quienes consulté, es que hay ocasiones en las cuales el empleado no entrega el comprobante, a menos que el conductor lo reclame, así como también hay casos en los que el comprobante que le dan al chofer corresponde a otra fecha u hora, o simplemente se le entrega al conductor un papelito artesanal sin fecha ni detalles, que puede haber sido impreso por cualquier persona, con un sello gomígrafo que también puede haber sido mandado a hacer por cualquier individuo.

Yo declaro sin ambages que estoy aplicando el proverbio “piensa mal y acertarás”, y creo y reclamo como ciudadano que debe hacerse una investigación profunda del caso, pues si esto sucede, por ejemplo, cinco de cada diez veces que pasa un vehículo por el peaje, podríamos estar hablando de varios millones de pesos diarios que van a parar indebidamente a sabe Dios cuáles bolsillos.