Pauta n.º 4: evite el estrés
Si usted se está sintiendo totalmente estresado, usted puede estar causándose una enfermedad. Con el tiempo, mucho estrés puede llevarlo a no dormir, comer en exceso, abusar de sustancias, y otras cosas que causan daño a la salud.
Las consecuencias a largo plazo pueden llevarlo a sufrir de condiciones como obesidad, diabetes tipo 2, atrofia cerebral, problemas cardíacos, pérdida de la función sexual, hipertensión arterial, derrame cerebral, disminución de las defensas, ansiedad y depresión.
Si eso no le asusta, quiero presentarles los resultados de una investigación realizada por la Universidad de Washington que demostró que el estrés también afecta la memoria. Se utilizaron ratas y humanos, y en humanos se encontró que demasiado estrés puede interferir con las funciones ejecutivas del cerebro es decir con la toma de decisiones.
Existen dos tipos de estrés. El agudo, que le puede salvar la vida en una situación de emergencia, permitiéndole reaccionar cuando se le presenta una situación urgente.
Cuando se percibe un peligro, el sistema nervioso estimula un aumento en la frecuencia cardíaca y la presión lo que le provee a nuestros músculos una mayor cantidad de oxígeno.
El sistema inmunológico se prepara para responder a infecciones, el cerebro se pone más vigilante; la energía almacenada en el hígado es liberada y la digestión y el crecimiento son temporalmente paralizados.
En pocas palabras, la reacción de un estrés agudo nos prepara para la acción.
La reacción de un estrés crónico, sin embargo, no es protectora, es un peligro para la salud, ya que puede reducir la habilidad del organismo para mantener el funcionamiento normal del organismo y alterar el sistema cognitivo, deteriorando la capacidad de concentración y la habilidad para resolver problemas porque está demostrado que produce muerte de células nerviosas.
Para manejar el estrés en nuestras vidas, necesitamos mirar la forma como reaccionamos ante el mundo. Si respondemos en una forma que produce estrés, ponemos nuestra salud en peligro y disminuimos las probabilidades de lograr lo mejor de nuestros años.
La meta debe ser encontrar un balance saludable, de modo que podamos responder a una emergencia, pero apagar esa respuesta cuando ya no se necesite, eso nos ayudará a mantener nuestra mente y cuerpo en forma.
Algunas técnicas para reducir el estrés:
• Escuche la música que le agrade.
• Tenga una rutina de ejercicios. Una buena rutina mejora la irrigación del cerebro y lo ayuda a dormir, además estimula la liberación de un químico cerebral denominado endorfina, que produce una reducción de los niveles de ansiedad, estimula nuestro sistema inmunológico y mejora nuestro estado de ánimo.
• Cambie su forma de pensar. Nuestros pensamientos juegan un papel principal en el manejo del estrés. Debemos encontrar el tiempo para relajarnos, poner límites en el trabajo y otras obligaciones. Estar convencidos de que no podemos hacerlo todo.
• No insista en la perfección
• Duerma lo suficiente
• Aprenda a negociar. No sea muy rígido con usted mismo,
• Simplifique las cosas
• Comparta sus miedos y sentimientos y si considera que esto es muy privado, vaya a un consejero.
*Por Rosy Pereyra Ariza