“Paradiso”: cuando el hogar se convierte en una promesa de olvido
- La obra deja ver la amarga realidad de los adultos mayores. Pieza. Cerró su temporada que inició el día 3 con una puesta en escena cargada de humor, ternura y emoción.
Santo Domingo.-La propuesta escénica Paradiso cerró sus nueve presentaciones con una mirada conmovedora sobre la vejez, la soledad y esos adultos mayores que, después de ser llevados a hogares de acogida, terminan enfrentando el abandono de quienes un día prometieron cuidarlos.
Hay obras que entretienen, obras que emocionan y otras que, cuando cae el telón, dejan al público en silencio, mirando hacia adentro. “Paradiso” pertenece a esa última categoría.
La noche del domingo, después de nueve exitosas presentaciones, la obra cerró temporada en la sala Manuel Rueda de la Escuela de Bellas Artes, pero la historia de sus personajes quedó flotando en el ambiente como una pregunta difícil de esquivar: ¿qué nos espera cuando llegue la vejez y quién estará dispuesto a acompañarnos?
Entre risas y lágrimas, “Paradiso” propone una reflexión sobre la vida de los adultos mayores, la soledad, los problemas emocionales y mentales que pueden agravarse con el aislamiento y, sobre todo, el abandono familiar.
La historia ocurre en un hogar de ancianos llamado Paradiso, donde hombres y mujeres de distintas personalidades terminan compartiendo mucho más que un espacio físico. Llegan con sus propias historias, recuerdos, dolores, manías y nostalgias, pero, con el paso del tiempo, aquellos que alguna vez fueron desconocidos terminan convirtiéndose en una familia.
Es precisamente ahí donde la obra adquiere su mayor dimensión humana. Porque detrás del humor y de las situaciones que provocan carcajadas aparece una realidad que existe mucho más allá del escenario: la de muchas familias que, ante las dificultades propias de cuidar a un adulto mayor, optan por llevarlo a una casa de acogida.
En muchos casos, la decisión comienza con una promesa de bienestar. Se paga el alojamiento, la alimentación, los medicamentos y los cuidados necesarios. Se procura que el padre, la madre, el abuelo o la abuela estén atendidos y acompañados.
Pero el tiempo pasa
Una llamada se convierte en un mensaje. Una fecha especial se pasa por alto. Y aquello que inicialmente fue concebido como un lugar para recibir cuidados termina convirtiéndose, para algunos, en el último capítulo de una vida marcada por la soledad.
“Paradiso” toca esa herida sin necesidad de convertirla en discurso. La presenta a través de personajes que ríen, discuten, recuerdan, se acompañan y enfrentan juntos uno de los mayores temores de la existencia: sentirse solos cuando más se necesita la compañía de otros.
El velorio de uno de los residentes sirve como punto de partida para que afloren conversaciones sobre la muerte, la memoria, el abandono, la soledad y la necesidad de sentirse querido en cualquier etapa de la vida.
El mensaje
— Obra
La producción también llevó su mensaje más allá del escenario al realizar una función a beneficio de la Fundación Jompéame, destinando parte de los fondos recaudados a iniciativas y causas en favor de la tercera edad.
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