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Para una mejor nación

Uno de los temas tratados con interés a los largo del año pasado, el educativo, mantiene el potencial para otro período igual de atención de una parte muy activa de la opinión pública nacional.

Este interés es positivo y ojalá se mantenga en 2026, porque una sociedad dominicana más y mejor educada, desde la base hasta la cúspide, es un requisito para la superación de lastres que arrastran a unos hacia el fondo y que impiden a otros alcanzar metas más elevadas.

La educación dominicana es más que los ingresos de maestros y personal administrativo, en el centro de la atención no sólo del gremio que los agrupa.

De este factor también se ocupan con interés miles de padres y madres que envían a sus hijos a la escuela con la esperanza de que allí unos maestros bien pagados suplan algunas deficiencias del núcleo familiar, como la de ser un referente de urbanidad y buenas costumbres en la calle, en los grupos sociales y en los propios centros educativos.

Pero no sólo padres y madres ponen su esperanza en que mejores sueldos propicien maestros en condiciones de ocuparse de asuntos que deben ser atendidos en el hogar. También cientos de activistas dedicados a vigilar la calidad de la educación se resienten de que profesores mejor pagados no sean capaces de hacer aportes de más peso para una mejor educación.

La realidad es que profesores con más ingresos no es más que el fruto de las luchas libradas por el gremio que los agrupa para que se les remunere en mejor medida de tiempo en tiempo, no de las inversiones en capacitación hechas desde el Ministerio de Educación.

Una buena meta, que debería ser bandera de activistas y asociaciones de padres y amigos de la escuela, debería ser alcanzar el grado de tenacidad de ADP por el dinero a sus luchas por la calidad.
Este podría ser un excelente aporte para una mejor nación.

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