¿Para qué preocuparse?
S encillamente decepcionante la participación dominicana en el Campeonato Mundial de Béisbol que se efectúa en Panamá.
Y es muy probable, que como andan las cosas en este país, vale decir, manga por hombro, se busque a toda costa justificar que el anémico y frustrante desempeño obedeció a que los más de 12 millones que solicitaron a las autoridades, fueron entregados muy tarde, y que eso constituyó un factor sicológico adverso para una buena participación. Sin embargo,
no hay que buscarle la quinta pata al gato, porque la mala actuación del seleccionado de béisbol, simplemente, es producto de la improvisación que impera en todos los órdenes en esa y otras federaciones.
Pero esto no debe mover a preocupaciones a nadie, porque al fin y al cabo, nadie asume responsabilidades y mucho menos se aplican sanciones de ninguna naturaleza.
Aquí se aplica a la perfección la famosa frase de Manuel Antonio Rodríguez (Rodriguito): y la vida prosigue su agitado curso, es decir, que nadie se preocupe por nada sobre lo malo que pudo haber pasado. ¡Qué bien!
RADARES.- Continúa color de hormiga el futuro de la NBA. Las febriles negociaciones en NY no han reportado progreso.