Para empezar

Entre las últimas declaraciones del Ministro de Interior hay una que llama poderosamente la atención.

Pone el dedo en una llaga muy sensible y retoma lo que siempre ha dicho, pero como siempre, sin ofrecer nombres.

Dice que hay generales con fortunas y villas en un paraíso específico de La Romana –mencionado por su nombre- que no tienen cómo justificarlas.

Hace varios meses hubo un revuelo en la Policía Nacional y las instituciones militares con eso de las declaraciones juradas. Se prometió, incluso, ofrecer asesoría para que ningún miembro de las entidades se quedara sin presentar las documentaciones que lo hacen propietario de algún inmueble con cierto valor.

Las declaraciones del Ministro tienen mucho peso, pero ningún amparo legal creíble. Hay muchas excusas en el medio nuestro cuando llega la hora de pedir nombres y asumir responsabilidad de actos. El tiempo pasa y nuevas declaraciones sepultan las declaraciones de ayer.

Sin que se digan nombres, las fortunas y villas existen y los dueños de las fortunas y las villas también. De igual forma también se conoce el origen de dichas fortunas y villas.

El asunto no está en señalar con el dedo un sol de los tantos que conforman la constelación paridora y multiplicadora de fortunas y villas, sino asumir responsabilidades y tener el valor de enderezar entuertos. ¿Quién empieza la cruzada? No se trata de una pregunta retórica. Un primer nombre y un castigo ejemplar serían suficientes para empezar.