Para aplicar tácticas
Una de las características fundamentales que permanentemente explotan en su beneficio quienes no guerrean cara a cara, es conocer con exactitud cuándo pueden pescar en río revuelto y cuándo se puede atacar sin tener bajas, sin exponerse.
Muchos analistas sostienen que ese es el método más inteligente de enfrentar al enemigo, sin tener que hacer un disparo con las armas propias, sino mermando a la tropa rival con cañones de otros batallones que, aunque también rivales en forma permanente, en un momento dado se convierten en aliados tácticos.
Esos aliados circunstanciales muchas veces han sido responsables en importantes victorias de eternos rivales. Al final, los victoriosos siempre aplastan a unos y otros sin ningún tipo de contemplaciones.
Es por eso que no todas las estrategias en donde se utilizan las armas de un contrario para lograr la victoria ante un segundo rival garantizan los resultados esperados.
Por lo tanto, pescar en río revuelto casi siempre le ofrece ventajas tácticas al enemigo, pero también hay que evitar que se descubra la intención de hacerlo, porque también se pueden cosechar resultados desastrosos.
Por lo tanto, hay que pensarlo muy bien, aplicar inteligencia y hasta un poco de maquiavelismo antes de aplicar con éxito este tipo de tácticas guerreristas muy conocidas.