Par de tetas
La pasada semana fuimos testigos de unas declaraciones que fueron vertidas dentro de un juicio relacionado al tráfico y blanqueo de dinero proveniente del narcotráfico.
Se trata de una gran maraña de actores que, durante años, pudieron realizar actividades delictivas sin que fueran capturados hasta el fatídico día que se conoce como el de la jeepeta blindada
A partir de ese momento, no exento de controversia por aquello de el bulto que falta, la sociedad dominicana ha sido testigo de una narco novela en la vida real que, sin dudas, llenará las pantallas en un futuro no muy lejano.
Nuestras vidas han sido sacudidas por una empresa dedicada a la comercialización de la droga. Es la forma más práctica de describirla, pues estaban sus ejecutivos de alto, medio y bajo nivel, sus obreros y hasta su capítulo de relaciones públicas; donaciones, patrocinios, etc. A medida que el tiempo fue pasando conocemos el nivel gerencial de cada uno. Sin embargo, está claro que no tendremos acceso al listado de accionistas de la empresa.
Hace apenas meses que nuestras calles se llenaron de intranquilidad, pues si bien hemos asimilado como normal la desgarrante situación de violencia en los barrios, está claro que no estábamos preparados para ver como abatían al frente de supermercados, reposterías y torres de lujo, que en un momento determinado podíamos frecuentar, a quienes por lo visto, fueron considerados elementos de riesgo y que fueron eliminados bajo un renglón que podríamos describir como contingencias.
El narcotráfico es un elemento perturbador de nuestras vidas, el empresario honesto no puede competir contra el que sólo le interesa lavar sus ganancias; los padres sólo pueden pedir a Dios que libre a sus hijos del vicio, cuando no pedir que los cuide de ser asaltados o asesinados para que alguien sacie su adicción.
El mensaje disociador que implica ver gente pasearse en vehículos de lujo, vestidos de las más finas prendas, cuando a leguas se nota que no han sido obtenidos mediante una labor tesonera, debe ser detenido por el bien de nuestras próximas generaciones.
Esa tarea le corresponde al Estado, quien está llamado a señalar la pauta para organizar una sociedad donde se promuevan valores como honestidad, trabajo y ética. Al momento de digitar estas líneas está claro que el régimen actual adolece de grandes lagunas para trazar el ejemplo necesario en ese sentido.
Esperamos pacientemente que además de los sapos que ya han realizado su labor, aparezcan sus hermanos mayores, los macos, ésos que subyacen en este proceso y que no vemos en el tribunal.
La franqueza me obliga a decirles que me encantaría verlas, palparlas, hasta recostarme y echar una pavita en ellas, pero más allá de mis mundanos deseos, como ciudadano apreciaría que no me entretengan con un par de tetas(*).
(*)Nota para los susceptibles: Transcribo la definición de la Real Academia Española: Cada uno de los órganos glandulosos y salientes que los mamíferos tienen en número par y sirven en las hembras para la secreción de la leche.