Pandemia y necesidad

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Claudio Caamaño Vélez
Claudio Caamaño Vélez

República Dominicana tiene un 58% de empleos informales. Entre ellos doctores, arquitectos, abogados, peluqueros, taxistas, motoconchos, albañiles, chiriperos, etc. Estos el día que no trabajan no reciben remuneración.

Ante el llamado, y posteriormente orden, de permanecer en nuestras casas, millones de personas quedaron sin forma de suplir las necesidades de su familia. El Presidente puede pedirle a una persona que no salga a la calle, pero no puede pedirle que pase hambre; puede limitar la libertad de tránsito, pero no puede suprimir el sagrado derecho a la supervivencia.

Como pedirle a un padre que ve a sus hijos llorando por falta de alimentos que no salga a la calle a buscar con que llenar sus estómagos.
Danilo Medina y su gobierno, que no se jueguen con el hambre del pueblo. Ante una situación así cualquier acción se convierte en legítima, pues ningún otro derecho está por encima del derecho a la vida, del derecho a sobrevivir.

El gobierno plantea aumentar la cobertura de la Tarjeta Solidaridad; pero todos sabemos los criterios mediante los cuales son asignadas. A menos de dos meses de las elecciones hay que tener mucho cuidado de que los fondos no sean usados para fines politiqueros y clientelistas. Por inescrupuloso que parezca, esta gente ha demostrado ser capaz de todo.

El coronavirus traerá muchos muertos, pero son más los que pueden resultar de las reacciones a las desatinadas medidas del gobierno.

Recordemos la poblada de 1984.
El coronavirus tiene una mortalidad del 3%, pero quien no come tiene una probabilidad de morir del 100%.

Es fácil predecir cual será de elección de la gente cuando tenga que decidir entre contraer el coronavirus o quedarse en su casa con el estómago vacío.

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