Santo Domingo.- La pandemia del COVID-19 marcó el primer gran descenso de la participación electoral en la historia democrática reciente de República Dominicana, al provocar en 2020 un quiebre abrupto en una trayectoria que durante décadas se había caracterizado por una alta concurrencia a las urnas.
Entre 1978 y 2016, la participación electoral se mantuvo relativamente estable, con un promedio cercano al 72 %. Sin embargo, en las elecciones presidenciales de 2020 cayó alrededor de 15 puntos porcentuales y se situó en 55.29 %, dejando el abstencionismo por encima del 44 %.

El estudio sobre abstención electoral elaborado por el IIDH/CAPEL señala que la pandemia actuó como un catalizador importante de ese descenso, en un contexto además marcado por la desconfianza institucional surgida tras la suspensión de las elecciones municipales de febrero y por cambios en el escenario político nacional.
La caída fue todavía más evidente en el nivel municipal. En los comicios de marzo de 2020 la abstención llegó a 50.9 %, superando por primera vez la barrera simbólica de la mitad de los electores que no acudieron a votar.
Aunque inicialmente podía interpretarse que el comportamiento respondía fundamentalmente al temor sanitario y a las condiciones excepcionales de la pandemia, las elecciones de 2024 terminaron descartando que se tratara únicamente de una situación coyuntural.
Sin restricciones sanitarias, la abstención presidencial aumentó ligeramente hasta 45.6 %.
El informe concluye que 2020 constituyó un punto de inflexión: rompió el patrón histórico de alta participación y estableció un nuevo nivel de abstencionismo que terminó consolidándose cuatro años después.
De esta manera, lo que comenzó bajo las condiciones extraordinarias de la pandemia terminó revelando un distanciamiento electoral de carácter más estructural.
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