Paleontología y huracanes

Paleontología y huracanes

Paleontología y huracanes

Wilfredo Mora

Ernest Gellner dijo una vez que antropología funciona por “proyectos a saltos”; es decir, algunos investigadores abandonan un proyecto y saltan a otro, toman una nueva dirección con la esperanza de encontrar algo realmente atractivo”. Como es el caso de ahora, en el que se tratará de los huracanes, desde la perspectiva de los fósiles.

Con ello se puede ilustrar el paleoclima, o estudio del clima pasado, a partir de fuentes proxy (indirectas), de una gran variedad de variables naturales, y de registros de datos que pueden encontrarse en los anillos de los árboles, los testigos de hielo, el polen fósil y los sedimentos oceánicos y lacustres.

Aunque los huracanes son eventos fuertes y cortos, pueden variar el rumbo de los causes de los ríos, transformando así la geografía, la morfología del suelo. La conjunción de varios efectos del huracán tiene el poder de cambiar la biótica de un ecosistema, modificar los sistemas cavernarios, o hacer desaparecer un yacimiento de fósiles dentro de ellas.

Para analizar esta relación de los huracanes y su impacto en la paleontología, la Universidad Católica Santo Domingo (UCSD), celebrando su 40 aniversario, en combinación con el Servicio Geológico Nacional (SGN), llevó a cabo el pasado 14 de septiembre del presente 2022, la conferencia intitulada “Respuesta del sistema lacustre a la actividad de huracanes en el Caribe.

Un estudio de calibración de ostrácodos (paleo-biología) y geoquímica (Lago Enriquillo, República Dominicana)”, dictada por la investigadora alemana Claudia Wrozyna, profesora de Paleontología en el Instituto de Geografía y Geología en la Universidad de Greifswald (Alemania).

El principal objetivo de su investigación ha sido interpretar la influencia a largo plazo que han tenido los huracanes en este lago. Esta herramienta no explica cómo se originan los huracanes en el Caribe, pero, los ecosistemas son muy vulnerables ante la ocurrencia de esos fenómenos tropicales, si se considera que el lago Enriquillo es un tesoro medioambiental de nuestro país.

El término de “palelohuracán” está basado en el seguimiento de depósito sedimentario a raíz del huracán. La mayor parte de los depósitos costeros se relacionan a largo plazo.

El trabajo de investigación se fundamentó en los ostrácodos, que son un grupo muy diverso de artrópodos (crustáceos), que se pueden encontrar en ecosistemas lacustres y terrestres. Sus características constituyen una forma de facilitar su seguimiento, particularmente por la forma de conchas, que es como están estructurados. Los ostrácodas sirven para la reconstrucción paleoecológica, ya que estas especies son muy sensibles tanto al Ph del agua, como al de la temperatura.

En este caso, según se vio en el diagrama mostrado, se mostró cómo es su respuesta, su constitución y la sensibilidad, que tiene mucho que ver con el ambiente costero.

El carbonato que proporcionan la estructura de los ostrácodos es importante para los archivos bioquímicos, por su construcción, que es relativamente rápida para el tiempo en que estos se reproducen; estos microrganismos almacenan una gran cantidad de información que sirve de parámetros para la investigación.

La investigación se ha centrado en tres objetivos claves. El primero, el desarrollo de un nuevo indicador para la actividad histórica de huracanes, basado en las características de ostrácodas y la variación de la superficie del lago Enriquillo; segundo, la reconstrucción de impactos de huracanes en el lago Enriquillo durante las últimas décadas, hasta siglos; y por último, la reconstrucción del nivel de historia del lago para tratar de definir si esa variación en la superficie está directamente relacionada con las precipitaciones, o si la variación de su superficie está atada la evaporación.

Dado que el algo Enriquillo está localizado en la trayectoria de desencadenamiento de huracanes, hace que el país sea una zona ideal para este tipo de investigación y arroja datos muy específicos acerca del impacto para el paleoclima.



Wilfredo Mora