Palabras del Papa
Cuando el papa Benedicto XVI habla, muchos cristianos del mundo se sienten aludidos y actúan en consecuencia. Otros, cristianos o no, hacen caso omiso de sus palabras y dejan que el mundo continúe su agitado curso.
En el mensaje Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo) enviado ayer a todos los ciudadanos, incluidos los países latinoamericanos y del Caribe, hay palabras para reflexionar y actuar, para ver la revelación de caminos ante problemas tan preocupantes como el narcotráfico y la solidaridad en la región.
Puso de manifiesto en el mensaje el peligroso recrudecimiento de los crímenes relacionados con el narcotráfico, tema muy sensible entre nosotros; y las catástrofes naturales que sufrieron recientemente tanto Haití como Chile, naciones para las que pidió no solo solidaridad internacional, también que los pueblos asolados afronten con tenacidad, y sostenidos por la fe, los trabajos de reconstrucción.
En estos dos aspectos -tanto las autoridades como los pueblos señalados- tenemos que involucrarnos muy profundamente. De hecho estamos comprometidos con las soluciones. Sin soluciones acertadas, que cuenten con las inversiones económicas y de defensa necesarias, incluyendo la solidaridad, podríamos terminar siendo víctimas de nuestras propias indefiniciones.
Discursos y comisiones de alto nivel hemos tenido para el combate al narcotráfico. Discursos, inversiones y solidaridad hemos hecho ante la desgracia del pueblo haitiano. Debemos pasar, al menos en el caso del narcotráfico, a compromisos mayores, a soluciones de alto impacto, para que no se quede todo en simples promesas.
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