Países del Alba piden retirar embajadores de Honduras, dicen apoyarán insurrección popular contra los golpistas

MANAGUA, Nicaragua.-Los líderes del Alba, uno de los grupos regionales que se reunieron el lunes en Managua para analizar el golpe de estado en Honduras, acordaron retirar a sus embajadores de Tegucigalpa y apoyar una "insurrección popular" para propiciar la restitución del depuesto presidente Manuel Zelaya y rechazar al gobierno erigido en su lugar.

"Le decimos a los golpistas de Hondura que estamos listos para apoyar la rebelión del pueblo de Honduras… y eso no va ser en palabras", aseguró el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, al referirse a un artículo constitucional de Honduras según el cual "nadie debe obediencia a un gobierno usurpador".

"El pueblo (hondureño) tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional. Pues nosotros estamos puestos a apoyar la insurrección del pueblo de Honduras", añadió el gobernante que es uno de los principales impulsores de la Alternativa Bolivariana de los Pueblos de las Américas (Alba), sin precisar de qué manera podría concretizar ese respaldo.

"Hago un llamado de nuevo a los soldados de Honduras que no vayan a derramar a hacer derramar la sangre inocente del pueblo", agregó en declaraciones difundidas en Venezuela por los medios estatales.

Los presidentes del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) y del Grupo de Río también programaron el lunes reuniones en la capital nicaragüense para analizar la situación, aunque ambos organismos rechazaron la separación forzosa del poder de Zelaya.

La declaracion del Alba leída por el canciller de Ecuador Fander Falconí en la sede del Frente Sandinista de Liberación Nacional exhortó a los países de Unión de Naciones de Sudamérica (Unasur), al SICA, Caricom, Grupo de Río, ONU y OEA "a proceder en igual forma ante los agresores del pueblo hondureño" y retirar a sus diplomáticos en Honduras.

La declaración expusó que "la suplantación de la soberanía popular y la usurpación de los poderes constitucionales se tipifican como delitos de traición a la patria", por lo que el pueblo hondureño "tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional".

Chávez y los presidentes de Nicaragua Daniel Ortega; Bolivia, Evo Morales; y Ecuador, Rafael Correa, así como el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, estuvieron en la lectura de la declaración que también contempló rechazar a cualquier diplomático enviado por el presidente hondureño designado Roberto Micheletti.

El mandatario mexicano Felipe Calderón, quien preside temporalmente el Grupo de Río, expresó al llegar a territorio nicaragüense a nombre del "gobierno de México y del Grupo de Río nuestro más enérgico rechazo al golpe de Estado ocurrido el día de ayer en Honduras", según declaraciones reproducidas en la ciudad de México por la radio Formato 21.

Calderón llegó acompañado de la hondureña Patricia Rodas, canciller del gobierno depuesto, quien había llegado a la capital mexicana horas antes.

En Honduras un nuevo canciller había sido nombrado por el presidente designado. Zelaya arribó el domingo a la capital nicaragüense procedente de Costa Rica, hasta donde fue expulsado por los golpistas.

Micheletti reclamó en Tegucigalpa que los acontecimientos que desembocaron en su nombramiento no pueden catalogarse como un golpe de estado.

El gobernante depuesto recibió respaldo de Estados Unidos, la OEA, la Unión Europea. El lunes, el presidente de la asamblea general de las Naciones Unidas, el nicaragüense Miguel D’Escoto, condenó el rompimiento democrático en Honduras e instó a los 192 países miembros a evaluar medios de restaurar pacíficamente en la presidencia a Zelaya.

El gobernante venezolano destacó "la capacidad de respuesta rápida de los mecanismos de integración de nuestro continente".

En declaraciones previas, Chávez catalogó los acontecimientos en Honduras como un "atropello flagrante, descarado de una elite burguesa contra un pueblo, contra un gobierno, contra las instituciones y eso no estamos dispuesto a tolerarlo".

Recordó que los eventos se asemejan al golpe que él mismo padeció en abril de 2002. "Aqui no hay negociación posible con los golpistas de Honduras.

Exigimos el inmediato retorno del presidente y que se retome el camino democrático en Honduras", manifestó el líder venezolano.

En Nicaragua se encontraban el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y los presidentes de Panamá, Martín Torrijos; de Guatemala, Alvaro Colom; de El Salvador, Mauricio Funes; de Costa Rica, Oscar Arias.

Micheletti decretó un toque de queda ante las protestas enderezadas por simpatizantes de Zelaya y cientos de militares se encontraban desplegados en las calles. Zelaya dijo que un grupo de militares encapuchados lo secuestró, lo llevó al aeropuerto y lo envió en un avión a Costa Rica

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