Padre de la nación

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En un momento tan difícil de nuestra sociedad, los padres jugamos un rol decisivo. Constantemente bombardeados por influencias negativas, nuestros vástagos deben tener una guía clara y firme sobre lo que sí importa en el tránsito terrenal.

Hablemos de dos de nuestros principales males, droga y corrupción:

Hemos sido testigos de cómo la droga ha campeado por sus fueros desde ya hace varios años creando una variedad de problemas; el de salud: al reducir a guiñapos humanos a quienes atrapa en el vicio; en otro aspecto: el del incremento de la violencia, ya sea por las guerras entre pandillas por territorios dónde comercializar su maldito producto, o tumbes entre ellos, o por la insaciable necesidad del adicto, que lo convierte en ser despiadado que hace lo que sea por conseguir la droga que su cuerpo le pide; y por supuesto, uno que destroza el orden moral y valores: el dinero fácil.

Qué tarea tan grande la de nosotros, los padres, que debemos permanecer vigilantes para alertar a nuestros hijos sobre la forma en que muestran sus riquezas todos los que se han involucrado en el negocio de la droga; explicarles una y otra vez, cómo se debe ganar un hombre serio la vida, mientras de la nada surge un sujeto con lanchas, carros deportivos, villas y toda suerte de prendas y cosas banales.

En eso nos ayuda un poco el estado con su labor represiva y de concienciación.

Pero, ¿y con la corrupción?

¿Cómo es posible que un sujeto haga ostentaciones, enrostre sin ningún rubor una bonanza económica cuyo origen es harto conocido y continúe sin castigo alguno?

¿Cómo es posible que hospitales, centros de atención a niños, consultorios odontológicos, que están a cargo del estado, estén desprovistos de equipos, medicinas, alimentos…… y sus titulares están forrados de cuartos?

¿De qué sirve la expresión: “los hospitales son una pocilga”, si no se castiga los marranos que las crearon?

¿Cómo es posible que mientras nos ahogan los impuestos y aumentos de precios, los corruptos sigan en sus puestos, impunes y con su vida resuelta?

¿Acaso no está meridianamente demostrado quiénes y cómo desfalcaron el estado y nos colocaron en esta situación?

Frenar el constante robo del erario público y sentar el ejemplo sobre la corrupción no es ya función de nosotros los ciudadanos padres, que controlamos las fronteras de la base social, nuestras familias. Ya ha transcurrido tiempo más que suficiente y hay una familia más grande que demanda un acto de valentía, un hito que demuestre que no estamos en mano de sujetos de la misma calaña, algo que separe del resto al padre de Sibely, Vanessa y Ana Paula.

¡JUSTICIA, Excelencia, Danilo Medina! ¡Esa es su responsabilidad como padre de la nación!

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El Día

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