Paciencia, triunfaremos

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Elías Brache

Hemos sido testigos de un acto de improvisación indefendible e inexcusable.

No se trata de culpar a unos u otros, se trata de hacer un “mea culpa”, pues si algo nos ha tomado de sorpresa es no tener una respuesta a la situación presentada.

De hecho, todo indica que jurídicamente no teníamos ni siquiera un entramado legal para elecciones suspendidas.

Por ello reitero, todos cargamos con parte de la culpa.

Ahora bien, somos humanos y hemos reaccionado aireando nuestro descontento, o con la Junta Central Electoral o con quienes nos adversan políticamente.

Pero ¿Saben a quién no se puede culpar? A los votantes, a ellos nos debemos.

Por el contrario, desde el mismo momento en que decidimos participar en política, contrajimos un compromiso de defender, representar y satisfacer las expectativas de los ciudadanos, de los electores.

Más que continuar haciendo declaraciones y recordando que seremos vencedores, debemos colocarnos a la altura de aquellos que en su momento sacrificaron todo para que tengamos el chance de elegir y ser elegidos democráticamente. Y a eso se levantó el pueblo dominicano el domingo pasado, a votar por su candidato de preferencia.

Eso debemos garantizar.

Es momento de madurez política, de verdaderos líderes preocupados por la salud del sistema de libertades que vivimos, y no de victorias individuales.

Al final, garantizar un proceso diáfano e imparcial, arrojará los verdaderos resultados que están ahora alojados en las aspiraciones de cada dominicano que no pudo expresar su derecho.

No mezclo la religión con política, pero debo compartir la cita bíblica que casualmente me llegó hoy como cada mañana:

“Hermanos, alégrense profundamente cuando se vean sometidos a cualquier clase de pruebas, sabiendo que la fe, al ser probada, produce la paciencia” (Santiago 1:2,3)

Paciencia, triunfaremos.

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