Miércoles, 17 de julio, 2019 | 5:02 am

Ozoria afirma Iglesia no emite mensajes que les hagan merecedores de aplausos

Monseñor Francisco Ozoria   llamó a los ministros ordenados a preocuparse por la miseria, insalubridad, injusticia y violación a los derechos de las personas.
Monseñor Francisco Ozoria llamó a los ministros ordenados a preocuparse por la miseria, insalubridad, injusticia y violación a los derechos de las personas.


SANTO DOMINGO.- El arzobispo metropolitano de Santo Domingo, monseñor Francisco Ozoria, exhortó a los obispos, sacerdotes y diáconos ordenados  pastorear  al estilo de Jesús, que no vino a ser servido, sino a servir.

“Es tarea de pastorear cuidar de las ovejas débiles, vendar a las heridas, por tanto las situaciones de miseria, insalubridad, injusticia y de violación a los derechos de las personas que se nos han confiado deberán ser nuestra gran preocupación”, expuso.

Les recordó la triple misión que les corresponde como ministros de la iglesia y que deben realizar con carácter de prioridad: las tareas de enseñar, santificar  y pastorear.

“Somos ministros de la  palabra. Nuestro señor Jesucristo nos ha escogido y nos ha enviado  para enseñar la palabra de Dios. No enseñamos algo personal, no enseñamos mensajes o noticias que agraden a los oyentes y nos hagan merecedores de aplausos y simpatía . Enseñamos lo que Dios nos manda a enseñar a través de su iglesia, de ahí que somos ministros de la palabra”, expresó durante la homilía de la Misa Crismal oficiada en Catedral Primada de América.

Indicó que la evangelización, la formación al pueblo de Dios, la catequesis y la instrucción en la asamblea litúrgica son aspectos de esta tarea de enseñar.

Explicó que dicha enseñanza siempre tendrá el carácter profético “es decir, anunciar y denunciar”.

Señaló que hay muchos desafíos en la acción evangelizadora de la iglesia, “actividades que son importantes y que nos agrada hacerlas, nosotros debemos priorizar lo que es propio de nosotros”.

En la Misa Crismal que da inicio al triduo pascual,  renovaron sus promesas sacerdotales y recibieron los santos óleos representantes de 214 parroquias de la Arquidiócesis de Santo Domingo.