Otros rostros de la violencia

Un estudiante fue asesinado ayer en el sector de Herrera, aparentemente, sólo para robarle un celular.

La historia es desgarradora, pero no nueva.

Muchas vidas valiosas se han perdido al ser asesinadas por delincuentes, algunos de ellos menores de edad, para quitarles hasta bienes materiales insignificantes.

EL DÍA llora junto a las familias de las personas muertas en esas circunstancias.

La sociedad en su conjunto también debiera llorar esas muertes.

Ahora bien, además de quien apretó el gatillo o empujó el cuchillo, También son responsables quienes se han hecho de la vista gorda ante los causantes de la criminalidad que hoy nos alarma.

En muchos de estos casos ha salido que los asesinos han matado a sus víctimas para robarle y obtener así con qué comprar drogas.

Se trata de uno de los tantos rostros de la violencia que genera el narcotráfico.

Pero también sale con mucha frecuencia que los asesinos provienen de hogares disfuncionales o con grandes precariedades económicas. La disolución familiar y la pobreza son también otros rostros de la violencia.

En conclusión, mientras no abordemos el tema de la criminalidad desde una visión más amplia, no exclusivamente la policial, seguiremos llorando.