Sábado, 20 de abril, 2019 | 5:06 pm

Otro vandalismo



La intolerancia y cerrazón son usualmente atribuidas a gobiernos o autoridades, como si otros actores del debate público no fuesen igualmente proclives a ese lisio.

Ningún ambiente tan propicio para comprobarlo como las discusiones de asuntos públicos en Twitter u otras redes. Ayer por ejemplo una distinguida periodista pretendía descalificar a Campos de Moya, presidente de la Asociación de Industrias, porque este opinó –certeramente— que los desórdenes en el Cibao no han sido huelgas sino “una coerción por vándalos y maleantes interesados en crear desórdenes, afectar la libre empresa, el desarrollo y la estabilidad”.

Y la manera de ningunear esa opinión fue preguntarse si alguien escuchó a De Moya “hablar de Odebrecht, los Tucanos, la OISOE o la Sunland”…

Y resulta que este sí ha fijado posición sobre cada uno de esos temas, pero ¿acaso es necesario para referirse al vandalismo de los pseudo-huelguistas?

Creer que solo están calificados para opinar quienes crean igual que yo o coincidan conmigo es una manifestación totalitaria, antidemocrática y de gran pobreza argumental. ¡Vandalismo mediático!

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