Otro penoso caso
Transcurría el año 1980, cuando en San Francisco de Macorís, en la ceremonia inaugural, decenas de deportistas y atletas oriundos de Barahona corearon a todo pulmón sus intenciones de que se le otorgara la sede de los Juegos Nacionales de 1982.
Su petición era más que justa, dado que serían los primeros que se realizarían en una provincia de la olvidada región Sur.
Los reclamos de los barahoneros fueron secundados por todas las provincias de esa zona y los delegados de muchas otras de regiones diferentes, que apoyaron que se le diera esa oportunidad.
Esa provincia no contaba con ningún tipo de instalación deportiva de cierto nivel, es más, ni siquiera un estadio de béisbol en condiciones medias.
Finalmente, al grito de Barahona 82, se clausuraron los juegos de San Francisco con pancartas que rezaban: Nos vemos en Barahona.
Desde ese momento el presidente Antonio Guzmán aprobó el montaje de ese evento en la Perla del Sur, y comenzaron a erogarse fondos millonarios para construir uno de los más modernos y completos complejos deportivos del país.
Culminaron los juegos en Barahona y hubo un compromiso de cuidar esas instalaciones, entre ellas, la más moderna piscina olímpica.
Sin embargo, desde hace años, esas instalaciones se vienen cayendo a pedazos, ante la mirada indolente de las autoridades y los dirigentes deportivos, que en su mayoría se han convertido en despiadados succionadores de los escasos recursos que salen del erario público.
La verdad es que esta situación puede seguir por el curso actual, porque no es posible que infraestructuras de ese tipo sigan cayéndose a pedazos sin que a nadie le duela en lo más mínimo.
¿Qué es lo que está pasando en este país, que al parecer a nadie le importa la suerte que corran las propiedades públicas? ¿Hacia dónde vamos?
Barahona, con su complejo deportivo en completo estado de deterioro, es solo una pequeña muestra.
RADARES. Resulta contraproducente que el presidente de la Federación de Dominó, el querido amigo Bakemón Rodríguez, se haya opuesto a un evento con más de tres mil participantes, cuyo objetivo primordial es el fomento de esa actividad recreativa, alegando que tenía carácter político.
Eso demuestra una falta total de visión, adoptada por el simple hecho de que milita en una parcela política contraria a quien estaba dedicado el evento, en este caso a Hipólito Mejía. La verdad es que así no se vale… ¿Podrán las Águilas salir del hoyo?