Otro nocaut al boxeo
El veredicto a favor de Manny Pacquio en la tercera pelea con Juan Manuel Márquez la madrugada del domingo 13 de noviembre propina un nuevo nocaut a la credibilidad del boxeo de paga.
En ningún momento entre el campanazo final y el anuncio se me asomó la idea de que pudieran dar victorioso al filipino.
Ni siquiera un empate. En todo el combate, confirmado por las repeticiones a cámara lenta asalto por asalto, se vio a un Márquez golpeador, dominante, con guardia casi impenetrable, que anuló la velocidad y arremetidas de Pacquiao.
Solo ver el rostro magullado del filipino, su labio inferior roto, su carencia de motivación al final del combate, en contraste con un rostro fresco, semblante y actitud victoriosos del mexicano, da una idea muy clara de quién fue el único ganador.
Son muchos los millones de personas que en el mundo han dado la espalda al boxeo profesional en las últimas tres décadas por la secuencia de veredictos infortunados, que dejan la impresión de que esta actividad es manejada por un tinglado mafioso y que poco vale lo que suceda sobre el cuadrilátero en pos de proteger los intereses que se mueven fuera de las 12 cuerdas.