Otro caso penoso
El hombre debe respetar su pasado, presente y futuro, y más cuando ha sido una figura de primer nivel en la actividad en que se desenvuelve.
En varias oportunidades me he referido lo difícil que se le hace a muchos atletas que han alcanzado el estrellato en sus respectivas disciplinas aceptar que ya no tienen condiciones para seguir adelante.
En esa etapa tan difícil, que es cuando deben mostrar más orgullo, flaquean, y en muchos casos aparecen como mendigos, con el objetivo de que les den una y otra oportunidad para mantenerse activos.
Tengo un respeto de primer orden por Miguel Tejada, un pelotero que demostró una extraordinaria vergüenza deportiva.
Puedo afirmar, sin ningún tipo de duda, que Miguel se convirtió por años en un modelo entre los peloteros dominicanos.
Es tanto así, que merecidamente el colega y amigo Ricky Noboa lo popularizó en las transmisiones de televisión con el sobrenombre de El Pelotero de la Patria. Ya con 38 años, aunque creo que tiene por lo menos cinco más, Miguel debe aceptar que le llegó su hora, que debe irse por la puerta ancha, para que, como dice el pueblo llano, no se ponga de mojiganga.