Otra vida inocente
Nueva vez hemos despertado con el horror de saber que un pequeño murió carbonizado como consecuencia de la irresponsabilidad de los adultos, quienes dejamos velas encendidas y nos marchamos a visitar vecinos sin recordar que nuestra prioridad es la seguridad de quienes están a nuestro cuidado.
Es cierto que las madres, al igual que cualquier otra persona, necesitamos un tiempo para disipar la mente de los problemas cotidianos del hogar, pero cuando la seguridad de los hijos pudiera estar en juego, entonces nuestro tiempo de esparcimiento fuera requiere ser aplazado.
El hecho de estar obligados a encender velas por los continuos apagones no justifica que seamos descuidados, las velas han de encenderse sobre un plato o cualquier otro material que no se derrita o se queme; pero eso es algo que la simple lógica dice que debe ser así.
Hasta que no tengamos castigos para los padres irresponsables y estos puedan, incluso, ser encarcelados por casos tan extremos como la pérdida de una vida ante tal negligencia, seguirán perdiéndose vidas de pequeños inocentes.