Otra vez Haití

La maltrecha institucionalidad y la maltrecha cultura democrática vuelve a poner a Haití al borde del precipicio.

A la crisis global generada por los efectos de la pandemia del Covid-19, ahora la clase política de Haití pretende sumarle una crisis institucional.

Lo que parece algo claro y transparente, como es el periodo constitucional para el que fue elegido el presidente Jovenel Moïse, ahora es motivo de confrontación violenta.

Moïse asumió la presidencia de su país un 7 de febrero de 2017, tal como marca la Constitución de ese país, para un periodo de cinco años. Pareciera que ahí no hay confusión. Pero la oposición y una Alta Corte han decidido interpretar que su período se contabiliza desde febrero de 2016 cuando debieron realizarse las elecciones, lo cual no ocurrió.

Ahora presionan para que abandone el cargo, llegando a nombrar un denominado “presidente de transición”.El incipie

nte nuevo Ejército de Haití se ha puesto del lado de Moïse, señalando que así respaldan el ordenamiento constitucional.

Desde el fin de semana se registran manifestaciones violentas por parte de elementos de oposición que reclaman la salida de Moïse de la Presidencia de su país.
Ojalá Haití no caiga en un vacío institucional que agrave su ancestral pobreza.

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