Nueva York.-Un proyecto de resolución de las potencias occidentales enviado ayer a los miembros del Consejo de Seguridad otorga un plazo de 10 días a Damasco para que el régimen del presidente Bashar al Asad cese el uso de armas pesadas so pena de sanciones.
El proyecto de resolución estipula que si las autoridades sirias no cesan el uso de esas armas en los diez días siguientes a la adopción de la resolución, el Consejo de Seguridad impondrá inmediatamente las medidas previstas por el artículo 41 de la Carta de la ONU, es decir, sanciones diplomáticas y económicas, pero no militares.
Las negociaciones sobre el proyecto de los países occidentales y un borrador alternativo presentado por Rusia, pero que no menciona la posibilidad de sanciones, comenzarán hoy dijeron diplomáticos.
Una votación sobre Siria deberá tener lugar necesariamente antes del 20 de julio, cuando culmina el mandato de la misión de observadores de la ONU en Siria.
Los responsables
El proyecto de resolución, redactado por Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos y Alemania, condena el uso creciente por las autoridades sirias de armas pesadas, incluido el empleo indiscriminado de tanques y helicópteros.
Exige el cese inmediato de la violencia gubernamental y de las fuerzas de oposición y la implementación del plan de paz de seis puntos del enviado de la Liga Arabe y la ONU, Kofi Annan, y las resoluciones de la ONU aprobadas en abril.
La resolución renueva el mandato de la Misión de Supervisión de la ONU en Siria (MISNUS) por 45 días, en línea con las recomendaciones del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien aboga por reducir el número de observadores militares (actualmente 300) sobre el terreno y otorgar un papel más político a la MISNUS.
El mandato de la misión de supervisión expira el 20 de julio, pero desde mediados de junio los observadores suspendieron sus patrullajes por los continuos actos de violencia.
El representante adjunto de Rusia, Igor Pankine, no precisó si su país vetaría el proyecto, como ya lo hizo en dos ocasiones junto con China desde que inició el conflicto en Siria en marzo de 2011, quien aseguró: Kofi Annan no nos pidió que aplicáramos sanciones.