José Báez Guerrero
José Báez Guerrero

Lograr cuanto antes un acuerdo para revertir las barreras arancelarias al comercio impuestas unilateralmente por Estados Unidos es el objetivo claramente definido por el presidente Abinader para el flamante canciller Víctor Bisonó, cuya experiencia de negociador como ministro de Industria y Comercio seguramente resultará útil al propósito.

Desde 1844 nuestro país ha dado al gran vecino lo que antes era llamado “tratamiento preferencial”, con pocas excepciones como la reciente regulación de la importación de arroz, cuya producción local es un pilar de la seguridad alimentaria. La embajadora Leah Campos conoce mejor que sus antecesores cuánto daño pueden causar las sanciones impuestas por motivos inverosímiles, como las dispuestas por Biden contra la industria azucarera por espurios alegatos de esclavismo en el corte de la caña.

Quizás por eso una de sus primeras visitas tras llegar fue al Central Romana. Cuando Estados Unidos concluyó su muy sangrienta guerra civil en 1865, aboliendo la esclavitud, habíamos eliminado esa indignidad muchas décadas antes y gobernaba aquí el hijo de una exesclava negra.

Nuestro principal socio comercial (por valor US$18,900 millones en 2025) y aliado geopolítico es Estados Unidos, indisolublemente unido a nuestro destino por compartir valores y aspiraciones comunes. Sin embargo, nos ha castigado otra vez, como a otros 65 países, con nuevos aranceles de entre 10 % y 12.5 %, alegando insuficiencia del combate contra la exportación hacia Estados Unidos de productos cuyo valor agregado resulta de trabajo forzoso. “Hogwash!”, diría Mark Twain, aunque debemos atender el reclamo.

Similarmente, el gran Smiley, de Le Carré, despreciaba la inteligencia defectuosa producida por burócratas desconectados de las realidades prácticas, por el enorme daño causado a intereses geopolíticos de superior rango por ideólogos incompetentes y fanatizados.

Los mejores funcionarios del servicio exterior estadounidense poseen la agudeza, capacidad y sentido común para saber que al amigo más leal no se le maltrata inmerecidamente, contrariando intereses recíprocos. Pese a la insondable asimetría económica entre nuestros países, conviene a ambos que sigamos creciendo y prosperando con libertad democrática. Nuestra república merece el mejor apoyo de la señora Campos.

Sobre el autor

José Báez Guerrero

Abogado, periodista y escritor dominicano.