Obama y Karzai: Hay más cooperación que problemas

WASHINGTON.- Todavía no ha pasado lo peor en la guerra en Afganistán, advirtió el miércoles el presidente Barack Obama, pero aseguró que su plan para empezar a retirar los soldados estadounidenses de ese país el próximo verano sigue en pie.

"Lo que he tratado de enfatizar es el hecho de que va a haber combates duros durante los próximos meses", dijo Obama en una conferencia de prensa en la Casa Blanca junto al presidente afgano Hamid Karzai.

El mandatario norteamericano habló en momentos en que las fuerzas encabezadas por Estados Unidos en ese país se preparan para lanzar una ofensiva en la provincia de Kandahar, cuna del Talibán.

La campaña por Kandahar, que está por comenzar en junio, podría ser una de las más cruentas en la guerra que lleva casi nueve años. "No se puede negar el progreso", dijo Obama.

"Ni tampoco podemos negar los desafíos muy serios que sigue enfrentando Afganistán". La cálida bienvenida a Karzai en la Casa Blanca sucede a meses de frustración por el manejo de la guerra y por el fraude que caracterizó la reelección de Karzai el año pasado.

"Hay momentos en que nos hablamos con franqueza y esa franqueza sólo contribuye al fortalecimiento de la relación", dijo Karzai con una sonrisa. Obama admitió algunos "reveses" y tensiones en la relación de Estados Unidos con Afganistán, pero ambos mandatarios dijeron que las preocupaciones por el futuro de dicha vinculación han sido exageradas.

"Evidentemente va a haber tensiones en un ambiente tan complicado y difícil y en una situación en la que tanto afganos como estadounidenses están haciendo enormes sacrificios", dijo el presidente estadounidense.

Karzai agregó que los desacuerdos son normales después de más de ocho años de guerra. Obama confió en poder cumplir su objetivo de empezar a retirar fuerzas en julio de 2011 para dejar la seguridad nacional en manos de los mismos afganos.

El gobierno de Obama criticó en el pasado a Karzai por tolerar la corrupción y el tráfico de drogas, mientras que Karzai ha acusado a Washington de no ofrecerle el apoyo que necesita para gobernar.

Ambos países consideran a grupos extremistas como los talibanes como una amenaza, pero mantienen opiniones distintas sobre como lidiar con ellos. El gobierno estadounidense pretende empezar a sacar a soldados de Afganistán el año que viene, pero ve con cierta desconfianza cualquier tratado de paz con líderes talibanes arrepentidos.

Karzai, sin embargo, considera la reconciliación con milicianos como la mejor esperanza de su país para lograr una paz duradera y teme que Estados Unidos y sus aliados de la OTAN abandonen Afganistán cuando el país se tenga que hacer valer por si mismo una vez se logre cualquier acuerdo.

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