El Gobierno aprobó un nuevo marco de supervisión para el béisbol profesional y recreativo de República Dominicana que busca poner mayor orden sobre una actividad en la que participan desde grandes organizaciones y academias hasta entrenadores independientes, representantes y personas dedicadas al desarrollo de prospectos.
La medida está contenida en el Decreto núm. 601-26, del 26 de agosto de 2026, mediante el cual se aprueba el Reglamento para la Supervisión del Béisbol Profesional y Recreativo y de las Academias, Ligas y Programas de Desarrollo.
La normativa crea nuevas reglas de registro, supervisión y protección de los atletas, con especial énfasis en los menores de edad, y coloca bajo el alcance del sistema a buena parte de los actores que intervienen en la formación, reclutamiento, representación y desarrollo de jugadores.
La aplicación del Reglamento estará a cargo de la Dirección del Comisionado Nacional de Béisbol, órgano funcionalmente desconcentrado del Ministerio de Deportes y Recreación.
Un registro para saber quiénes operan en el sistema
Uno de los principales cambios es la creación del Registro Nacional del Sistema de Béisbol, una herramienta con la que las autoridades podrán inscribir, certificar, verificar y dar seguimiento a los participantes de la actividad.
El registro abarcará a ligas, equipos, jugadores, academias, agencias, representantes, entrenadores, árbitros, scouts y otros participantes.
Quienes se incorporen deberán mantener actualizada su información ante la autoridad competente. El registro, sin embargo, no sustituye otras licencias o autorizaciones que puedan ser requeridas por distintas instituciones.
En la práctica, el sistema busca una mayor trazabilidad sobre quiénes participan en el negocio y la formación del béisbol, especialmente en áreas sensibles como el reclutamiento y desarrollo de prospectos.
“Hay que organizarse”
La creación de un mayor sistema de control fue valorada de forma positiva por Rafael Báez, presidente de la liga de béisbol que lleva su mismo nombre, quien entiende que la medida puede ayudar a diferenciar a las organizaciones establecidas de quienes surgen sin una estructura claramente identificada.
“Hay cientos de ligas en el país que tenemos décadas trabajando a favor de la niñez y la juventud. De la noche a la mañana aparece alguien, pone un proyecto y hace un desorden, y nadie lo conoce”, expresó mediante una conversación con EL DIA.
Báez sostuvo que, cuando ocurre algún problema, la percepción puede terminar afectando a todas las organizaciones vinculadas al béisbol.
“Yo creo que es favorable, porque hay que organizarse”, afirmó.
Entrenadores apoyan el control, pero reclaman respaldo
El entrenador Nelson Encarnación, de la academia Nelson Bachata, también se mostró favorable a que exista una mayor supervisión, aunque considera que el control debe estar acompañado de apoyo para quienes trabajan directamente en la formación de jóvenes jugadores.
“Que haya control, sí, creo que está bien”, manifestó.
Sin embargo, señaló que los entrenadores independientes y pequeñas academias enfrentan importantes gastos en equipos y en la atención de los atletas.
“Ellos también tienen que ayudar a uno. Se gasta muchísimo y uno pasa mucho trabajo con los muchachos”, expresó.
Encarnación aseguró que trabaja con grupos reducidos de jugadores y que ha tenido atletas procedentes de distintos países. También destacó sus vínculos de trabajo con universidades de Estados Unidos y afirmó que su trayectoria se ha basado en la seriedad y el cumplimiento.
Su posición refleja una de las preocupaciones que podría surgir con la puesta en marcha del nuevo Reglamento: el alcance de las exigencias para quienes desarrollan jugadores con recursos limitados o fuera de las grandes estructuras del béisbol.
¿Qué ocurrirá con los entrenadores independientes?
El Reglamento incorpora disposiciones sobre la certificación de entrenadores y establece mayores controles sobre las actividades de formación y desarrollo de atletas.
Esto podría tener incidencia directa en los entrenadores que trabajan de manera independiente o fuera de academias y organizaciones formalmente constituidas, una práctica extendida en diferentes comunidades del país.
La normativa contempla criterios relacionados con la idoneidad del personal, los programas de entrenamiento y las condiciones de seguridad en las que se desarrollan las actividades.
Sin embargo, todavía queda por verse cómo serán aplicados estos requisitos en la práctica y cuáles serán los procedimientos específicos para incorporar al sistema a quienes históricamente han operado fuera de estructuras formales.
Uno de los pilares del nuevo Reglamento es la protección reforzada de los menores de edad vinculados al béisbol.
La normativa exige autorización de padres, madres, tutores o responsables legales para determinadas actividades y establece la obligación de prevenir situaciones de abuso, explotación, acoso, discriminación, negligencia, sobreentrenamiento y abandono escolar.
Además, procura que la práctica deportiva no afecte la educación, la salud, el descanso ni el desarrollo integral de niños y adolescentes.
El reclutamiento y la evaluación de prospectos también deberán realizarse con transparencia y sin prácticas engañosas o abusivas.
La disposición cobra especial relevancia en un país donde miles de jóvenes ingresan desde temprana edad a programas de entrenamiento con la expectativa de alcanzar una oportunidad en el béisbol profesional.
Contratos y transferencias
En el ámbito profesional, la Dirección del Comisionado Nacional de Béisbol tendrá facultades para supervisar el registro de jugadores y equipos, así como las transferencias y el depósito de contratos.
El Reglamento establece condiciones mínimas relacionadas con la protección contractual, la transparencia y el consentimiento informado.
Con este mecanismo, la autoridad podrá tener una mayor capacidad de seguimiento sobre las relaciones contractuales dentro del sistema.
No obstante, los procedimientos específicos para la recepción, revisión y control de los documentos deberán ser definidos en la aplicación de la normativa.
Inspecciones, denuncias y medidas preventivas
El nuevo marco también faculta a la Dirección para realizar inspecciones, recibir quejas y denuncias y exigir la corrección de incumplimientos.
Cuando exista un riesgo grave o inminente para la salud, la seguridad o los derechos de los participantes, podrá adoptar medidas administrativas preventivas.
El Reglamento dispone, al mismo tiempo, que estas actuaciones deberán respetar los principios de legalidad, proporcionalidad, debido procedimiento y derecho de defensa.
La interrogante sobre los buscones
Uno de los principales interrogantes que deja la entrada en vigor del nuevo sistema es el impacto que tendrá sobre los llamados buscones, una figura históricamente vinculada en República Dominicana al descubrimiento, reclutamiento y desarrollo de prospectos.
El Reglamento regula la actuación de agencias, representantes, intermediarios y scouts, además de incorporar normas sobre integridad deportiva, prevención de conflictos de interés y protección de los atletas.
También prohíbe prácticas engañosas o abusivas durante el reclutamiento y la evaluación de prospectos, especialmente cuando se trate de menores de edad.
La norma no plantea, en los términos expuestos, la eliminación de quienes participan en estas actividades. Sin embargo, sí establece un escenario de mayor registro, supervisión y control.
La principal interrogante será cómo se traducirán estas disposiciones en la práctica y si quienes han desarrollado tradicionalmente su labor fuera de estructuras formales deberán adaptarse a nuevos requisitos de registro y supervisión.
Un cambio en la forma de supervisar el béisbol
En conjunto, el Decreto 601-26 busca establecer reglas más claras para un sistema amplio y diverso, que incluye el béisbol profesional, las ligas recreativas, las academias y los programas de formación de prospectos.
Entre sus objetivos están proteger a los atletas, fortalecer la transparencia, mejorar las condiciones de seguridad, dar seguimiento a los contratos y organizar a quienes participan en la estructura del deporte.
La efectividad de la nueva normativa dependerá de cómo se implementen los mecanismos de registro, inspección y supervisión y, sobre todo, de la capacidad de incorporar a un sistema formal a los numerosos actores que durante años han trabajado en el desarrollo del béisbol desde academias pequeñas, ligas comunitarias y estructuras independientes.