Santo Domingo.-Fijar la mirada en el verdor y florecer de las plantas que adornan paredes de casas y edificios, donde se crean jardines verticales, es tomar un respiro sano.
Además de recrear nuestra vista, en este tipo de espacios surgen fuentes de fijación de dióxido de carbono y generación de oxígeno que mejoran el ambiente.
Los jardines verticales remedian o compensan parte de los beneficios que se han perdido por las transformaciones urbanísticas que dan paso a los altos edificios, donde se pierden patios con frondosos árboles y plantas ornamentales, convirtiendo la urbe en moles de cementos.
Iniciativa
La iniciativa de jardines verticales es impulsada por el Centro de Innovación Atabey, con el apoyo del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, entidades que organizan el segundo concurso de Construye tu barrio a través de la Red de Solidaridad.
El concepto que promovemos se debe al hecho de que nuestras ciudades se están verticalizando y el espacio horizontal, donde había una casa con árboles y pequeños huertos, está escaseando, y hay hasta quince apartamentos, explicó Domingo Contreras, coordinador de Atabey y asesor técnico del Ministerio de Medio Ambiente.
Aprovechando espacios
Contreras explica que si las familias que ocupan los apartamentos, las cuales tienen que recurrir al tarro u otros objetos, aprovechando las paredes, como también lo hacen quienes viven en pequeñas viviendas, el verdor puede estar siempre presente en las ciudades.
En su calidad de ambientalista, Contreras entiende que debe haber una recontextualizacion del espacio vertical.
En esta nueva tipologia se cultivan plantas medicinales como la sábila, menta, albahaca, romero, limoncillo, orégano poleo y otras especies que en un momento sacan de apuro a la gente solucionando necesidades primarias.
leídas