Nueva etapa
El proceso interno que cerró ayer el Partido de la Liberación Dominicana, independientemente de su definición final, cierra una etapa y abre otra para el país y nuestra democracia.
En lo inmediato constituye un paso en el sendero democrático del país, que ya con la escogencia de los candidatos por los principales partidos, podemos apreciar la madurez, la atmósfera cívica y la participación armónica de los militantes.
Los candidatos, en cada proceso, ya sea interno o externo, concitan simpatías, tienen la oportunidad de mostrar, ver y analizar ofertas políticas; y los electores se interesan en conocer la lógica de los discursos de los candidatos propuestos y en el fragor de la campaña tratar de hacerse una idea de cuáles son las fortalezas de los contendores.
Ahora pasamos a una nueva etapa, a un tramo todavía más importante, donde cada uno de los partidos debe articular sus ofertas para conquistar el voto universal, ejecutar sus planes, recorrer todos los lugares que considere importante para sus objetivos, pero fundamentalmente, será un ejercicio democrático.
La arena política nos traerá en el venidero proceso electoral un aspecto que no será una novedad.
Habrá una contienda por la conquista del poder de dos partidos fuertes, con experiencia de Estado cada uno.
Desde ya, con el nuevo panorama en marcha, tanto el Partido de la Liberación Dominicana como el Revolucionario Dominicano tienen en su poder lo que será un camino con muchas expectativas, donde siempre deberá imperar el fortalecimiento de nuestra democracia.
