Jueves, 17 de octubre, 2019 | 3:07 pm

Nuestra República Dominicana le pertenece a Dios



Son muchas las promesas de nuestro Dios para los que hemos sido justificados a través de la fe, y una de ellas está en Santiago 5:16 ¨La oración eficaz del justo puede mucho¨.

Estamos viviendo tiempos difíciles, en nuestras familias, sociedad, en nuestra amada República Dominicana y en el mundo en general. Sucesos que nos entristecen, como el atentado a nuestro David Ortiz, que nos ha conmocionado como país y como conciudadanos de este hombre, Gloria del Deporte Dominicano y del mundo,  al que amamos y otros que están afectando el turismo de nuestro país, entre otros males.

Y es precisamente en este tiempo donde tenemos que doblar nuestras rodillas para interceder al Padre, a través de nuestro Señor Jesucristo por tanta de descomposición social y familiar y también para  seguir intercediendo por la recuperación de David Ortiz y agradecer a nuestro redentor el haber escuchado miles de oraciones que intercedieron por su vida, dándole una segunda oportunidad de transitar en esta tierra.

Es tiempo de pedir sabiduría divina para no caer en el error de ser portavoces de diferentes ¨noticias¨ en las redes sociales y en otros medios que denigran la condición humana, nuestras mujeres, nuestra sociedad, muchas veces sin verificar la certeza de estas informaciones, convirtiéndonos en entes multiplicadores, aún sin darnos cuenta de las maquinaciones del maligno. A la hora de informar verifiquemos la fuente y más que nada, ocupémonos  como hermanos en oración, como comunidad,  para interceder por este mundo que perece por ignorancia espiritual.

Los que hemos tenido la dicha de nacer en República Dominicana y tenemos una relación personal con Dios sabemos que Él decretó bendición sobre ella y desde la fundación del mundo, dotándola de tantos atributos: tierra fértil, dotada de mar, montaña, lagos, ríos, dunas, valles, cascadas, ese verdor que nos distingue y encanta, bañada por ese sol caribeño que imprime en nosotros esa calidez humana, esa alegría característica, esa bondad de espíritu que nos permite ser unos de los mejores anfitriones alrededor del mundo, ni que decir de su patrimonio cultural e histórico.

Esta tierra le pertenece a Dios y con ellos todos los dominicanos y los que la han adquirido esta como suya por amor, por tanto oremos al Padre para que desarraigue los males que nos asedian. Somos más los buenos y por mucho. Tierra donde se proclama el nombre de Dios desde diferentes denominaciones religiosas, donde al iniciar cada año, miles de cristianos se congregan para pedir cobertura sobre la misma, donde el temor reverente en el norte de millones de dominicanos.

No seamos cómplices de los que quieren destruirnos como país y como destino turístico, donde quiera que se encuentren, oremos por nuestra nación, por nuestros gobernantes, por las familias y por nuestros valores y defendámoslos, a la luz de la Palabra de Dios y con la espada de la fe y seamos ejemplos en nuestras comunidades para que marquemos la diferencia ante Dios, nuestras familias y el mundo.

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