Nuestra juventud

Hay políticos y asociaciones de profesionales que insisten en vender la idea de que la juventud dominicana es un sector sin esperanza, sin ideas, sin un plan de futuro; y no es así.

Son ideas muy recurrentes, sobre todo en los discursos y foros que se celebraron durante el pasado Día Nacional de la Juventud, cuando se trata de un sector cuyas expectativas pertenecen a un nuevo siglo, con nuevos paradigmas, nuevos sueños y nuevas carreras que antes no se conocían en el país y el mundo.

La juventud del país vive el mundo del emprendurismo, de la creación de asociaciones laborales, de la conjunción de talentos con nuevas ideas para la inversión y, sobre todo, atenta a los planes de estímulo que promueve el Estado para despertar el interés de inversionistas nacionales y extranjeros.

A veces se limita la capacidad de los jóvenes, muchos de los cuales salen de las aulas de formación técnica y las universidades con una idea muy estrecha de sus alcances profesionales. Muchos totalmente enfocados en alcanzar una plaza en una empresa establecida.

Los retos de la juventud, plantean los expertos, están en el emprendurismo, en fortalecer sus capacidades para que puedan ver el ejercicio de sus profesiones desde otro punto de vista.

El país necesita mucho de una juventud que crea en su capacidad de hacer, de apostar a un nuevo futuro, de crear nuevos caminos productivos.