Nos podremos abrazar
El título de este comentario editorial podría parecer algo cursi, pero en medio de una pandemia que ya supera el año ese es un mensaje de verdadera esperanza.
Los dominicanos iniciamos con gran entusiasmo el proceso de vacunación que ayer entró en una etapa muy significativa: se empezó a vacunar nuestra gente de más de 70 años.
En estos momentos se está vacunando a todo el personal médico que ha trabajado hasta el agotamiento en contra de un virus que en ocasiones parecía haberse ensañado contra la raza humana.
Igual se hace con los maestros de la educación inicial.
Al entrar a la fase de vacunar a la población de 70 años, muchos han experimentado un sentimiento extrañamente agradable pues ven cómo seres queridos vulnerables recobran la esperanza de protegerse contra el Covid-19 y retomar cierta normalidad.
La soledad está afectando a muchos, especialmente a las personas mayores. Ahora ven la posibilidad de romper ese cerco.
Se van creando las condiciones también para flexibilizar los horarios y que la actividad productiva acelere el proceso de recuperación.
Son buenas noticias.
La fase que se inició ayer confrontó algunas dificultades por la falta de información oportuna, pero a medida que avanzaba el día esos escollos se iban superando.
Las autoridades tienen la responsabilidad de montar una logística eficiente y la ciudadanía la de colaborar cumpliendo las normas establecidas para que el proceso marche con la menor dificultad posible.
Se acerca el momento en que podremos volver a abrazarnos, aunque manteniendo algunas medidas preventivas que se prolongarán por muchos meses.
Hoy la luz brilla con intensidad al final del túnel en el que nos tenía el Covid-19.
