Nos induce a amar

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Abatida hasta el polvo está mi alma; Vivifícame según tu palabra. 119:26 Te he manifestado mis caminos, y me has respondido; Enséñame tus estatutos.

Hazme entender el camino de tus mandamientos, para que medite en tus maravillas. Salmo 119:25-27

El Salmo 119 es una reflexión profunda de un hombre que dependía de Dios. David un rey, pero tenía los sentimientos para Dios como un hombre común. El tenía muchas cualidades, pero una de ellas que llama poderosamente la atención era que el amaba la palabra de Dios.

Enséñame tus estatutos, no solo leerlos, sino penetra mi sentido para que mi vida sea sanada. Revela tu existencia en mi vida a través de tus estatutos. Ellos me dan sabiduría para vivir en tus caminos.

Dice Charles Haddon Spurgeon en el libro “El Tesoro de David: “Éstas son palabras como de un niño; benditas sean en los labios de un creyente entrado en años, experimentado y un rey; un hombre inspirado por Dios.

¡Ay de aquellos que nunca son enseñados! Tenemos que pedirle a Dios que él sea nuestro maestro a través de la devoción a sus palabra.

Tenemos que ser como niños para ser amamantados por los dichos de Dios. Quiera Dios que él permita tengamos un corazón dispuesto , para que sea una realidad en nuestra vida.

Nuestra esperanza de la libertad para entender los caminos de Dios, su poder nos vivifique de modo que vivamos según su palabra, la que nos induce a amar. Guíanos por la senda de tus mandamientos, para que tengamos mi complacencia.

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El Día

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