Nómina de jubilados contratados de la UASD

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Periodista Luis García

Hace algunas semanas escribí un artículo acerca de la relevancia de instaurar en República Dominicana la cultura de la meritocracia educativa, en el que, de manera tangencial, me referí a la situación de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

El contexto estuvo matizado en que acudí a mi Alma Máter atendiendo una invitación del Departamento de Comunicación Social para pronunciar la conferencia “Comunicación como herramienta estratégica en tiempos de crisis política”.

Un estudiante preguntó acerca de algo que consideraba aberrante, y que consistía en que el Poder Ejecutivo nunca asigna los recursos económicos suficientes para que la academia cumpla adecuadamente con su rol. Le respondí que la UASD tampoco devuelve a la sociedad lo que el Estado invierte.

Agregué que mientras la politiquería sea su “modus vivendi”, estaba condenada al fracaso. Señalé que la rectora Emma Polanco no ha cumplido con sanear las numerosas nóminas de empleados, que históricamente han sido el producto de negociaciones que riñen con la transparencia administrativa.

Indiscutiblemente que se trató de un ejercicio de libre expresión y difusión del pensamiento, como parte del convencimiento que tengo de que la educación de calidad constituye la vía esencial para que República Dominicana pueda avanzar consistentemente hacia el desarrollo económico, social y cultural.

Días después de la publicación, el periodista Danilo Cruz Pichardo, pasado director del Departamento de Comunicación Social de la UASD, hizo circular una columna, escrita en plataformas digitales y un medio de circulación nacional expresando su desacuerdo, aunque cargada de inexactitudes; la principal, al afirmar, erróneamente, que quien suscribe supuestamente devenga cientos de miles de pesos mensuales en mi condición de miembro suplente de la Junta Central Electoral (JCE). No sé si lo hizo “motu proprio” o por otras razones, pero si yo hubiera sido la rectora Polanco le hubiese dicho: “por favor, no me defienda, compadre”.

El argumento estuvo en el viejo cliché de responderle a los “enemigos tradicionales de la UASD”. Nada tengo en contra de la academia, todo lo contrario; de ella exhibo orgullosamente los títulos de Licenciado en Comunicación Social y Magíster en Ciencias Políticas, Democracia y Participación Social.

De todas maneras, la razón pudiera encontrarse en la nómina de pago del personal jubilado contratado, en la que el distinguido Cruz Pichardo figura con un mísero salario de RD$29,095 mensuales. Naturalmente, mantiene el cobro de su jubilación, estimada en alrededor de RD$80,000 en una nómina en que a julio de este año aparecían 307 personas, que en conjunto devengan RD$14,594,750.80.

Cruz Pichardo está adscrito al Departamento de Relaciones Públicas e Internacionales, que dirige el profesor Luis Pérez, ahora del Departamento de Comunicación Social.

Este último ocupó el puesto de ayudante de profesor en el Departamento de Letras, del cual salió, pero que en este momento no tengo espacio para describir las razones.

Existen muchas narraciones “uasdianas” en el área de las humanidades, que, quizás, un día me junte con la colega Kenia González para socializarlas, ya que ella está mejor enterada.

En términos éticos resulta cuestionable el hecho de que una institución contrate a jubilados, porque tendría que pagarles dos veces.

En caso de que se asuma un criterio de necesidad, lo correcto sería reintegrarlos temporalmente en sus funciones.

A pesar de todo, las autoridades de la universidad del Estado pueden considerarse con suerte, debido a que el Congreso Nacional acaba de incrementar la partida para la academia en el Presupuesto de Ingresos y Ley de Gastos Público del Gobierno para el año 2020.
¡Que siga la fiesta uasdiana!

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