No somos pobres
Los países de la Unión Europea no están pasando por su mejor momento, desde el punto de vista social y económico; y eso incluye a España, país que mantiene con la República Dominicana importantes convenios de ayuda y programas bilaterales.
A través de la delegación de la Unión Europea en el país nos enteramos que los fondos provenientes de ayuda de esa región serán seriamente afectados.
Una de las razones confesadas es que ya no somos, estadísticamente, un país pobre.
Hay otra razón fundamental para recortar o cerrar la ayuda que recibimos. Tiene que ver con la limitación de recursos para dichos programas, que irán a otros países con mayores necesidades que la República Dominicana o serán suprimidos, definitivamente.
El hecho es que en las últimas dos décadas la Unión Europea asignó al país -de acuerdo a la delegación en el país- cerca de 800 millones de euros a través del Fondo Europeo para el Desarrollo (FED).
Además, en los últimos cinco años obtuvimos un aporte de 300 millones de euros para favorecer, entre otros sectores, programas con incidencia en la educación.
La realidad es que, si no somos considerados un país pobre, tendremos que aprender, sin la ayuda de la Unión Europea, a rascarnos con nuestras propias uñas, como dice el refrán.
Eso quiere decir, con otras palabras, que debemos hacer una mejor distribución de nuestra riqueza. Tarea que les corresponde a las nuevas autoridades.
