No somos iguales 

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Con mayor frecuencia y evidentemente buscando justificar o justificarse, escucho voces que plantean que los partidos Revolucionario Dominicano (PRD), de la Liberación Dominicana (PLD) y Reformista Social Cristiano (PRSC) son refugios de ladrones.

Quiero que sepan que eso es cierto.

Eso es tan cierto como que, a veces, en la propia familia, probablemente en un conglomerado de no más de cien personas, aparece una oveja negra.

Esto no es Suiza, ni los partidos políticos son templos de meditación del Tíbet. Estamos en República Dominicana y en una sociedad bombardeada de falsos paradigmas y pésimos ejemplos, siempre habrá un delincuente más cerca de lo que uno se imagina.

El “kit” del asunto es el siguiente:

El PRSC: Ha sido convertido en una colección de letras acompañadas del color rojo; en esa “cosa” no existe mística alguna y su norte descansa en la figura del dios Mercurio. No creo que haya existido una coyuntura o momento en la historia del PRSC donde identificarse como miembro de ese partido sea sencillamente, tan denigrante y vergonzoso. La única esperanza de ese partido es la remoción de las cabezas de la actual dirigencia y la toma del control del mismo por aquellos verdaderos reformistas que han permanecido alejados de la podredumbre.

El PLD: Es una maquinaria de enriquecimiento a costillas del erario público. Esta disposición a la corrupción viene incitada, ejecutada y protegida desde el más alto nivel. Para confirmar esto sólo hay que ver el nivel de vida de los miembros del comité político y de cientos de funcionarios, muchos de los cuales conocimos cuando aquello era un partido con los ideales de Juan Bosch; este último, sólo esgrimido en los momentos donde se desborda el séptico morado.

El PRD: Indudablemente un partido con mucho que organizar, definir y disciplinar, pero un partido donde el interés general no es encontrar al costo que sea, cómo vivir del estado (PRSC) o cómo drenar para beneficio propio la posición que se ocupe (PLD).

En el PRD no se estimulan apoyos partidarios a cambio de ganancias o ministerios; en el PRD no se estimula acumular riquezas a costa del estado, y por consiguiente, nunca se ha comprobado que sus dirigentes apoyen y refrenden este tipo de acciones.

¿Ladrones?, habrá siempre y están por donde quiera, incluyendo en todos los partidos políticos, pero en el PRD Hipólito Mejía no ha dicho que alguno sea su hijo, ninguno ha impuesto la candidatura de Luís Abinader, no son los que ponen los “cuartos” de la campaña (de los mismos que se han robado) y, mucho menos, son los jefes de organización del partido.

No nos comparen, no somos iguales…

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