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No se vaya sin…

Leonel Fernández, en sus 12 años como presidente de la República, ha sido muy “condescendiente y benévolo”, privilegiando con pensiones de miles de pesos a centenares de compatriotas que de una u otra forma se han destacado en el arte, la cultura, las ciencias, los deportes y muchos otros renglones que contribuyen al desarrollo humano.

Pero también ha sido “tacaño” con miles que se ganaron ese derecho con su trabajo de hasta 50 años, por ejemplo en ingenios azucareros y en el magisterio, por solo citar dos casos que conmueven las fibras más sensibles.

Ese tipo de injusticias se produce en toda la sociedad, pero deben ser corregidas cuando son del conocimiento público.

Estoy seguro que nadie, o muy pocos, se opone a que artistas de la talla de Milly Quezada, Johnny Ventura, Elsa Núnez, Rhina Ramírez, Ada Balcácer, Luchy Vicioso, Domingo Batista, Guillo Pérez, Lópe Balaguer y Sonia Silvestre, entre otros, quienes ganaron millones durante su trayectoria profesional, hayan sido pensionados.

Pero por lo menos, los antes mencionados dieron algún tipo de satisfacción al pueblo dominicano, contrario a una serie de políticos que se han retirado con pensiones exorbitantes.

Lamentablemente, en nuestro medio hay que recurrir a ese tipo de recordatorio en busca de lograr algunos objetivos, en este caso, el debido reconocimiento que merece la gimnasta Yamilet Peña, sexta mejor del mundo en tan exigente disciplina.

Al presidente Fernández le quedan pocos días al frente del Poder Ejecutivo, por lo que le solicito, pedido al que se han unido miles de dominicanos mediante correos electrónicos, que no se vaya sin reconocer a esta jovencita en todo lo que vale.

A algunos, los que siempre se oponen a todo, les podría parecer una medida “populista” del Presidente, pero no es así, es un reclamo de una sociedad que está harta de que mucha gente valiosa sea ignorada. Yamilet se lo merece como el que más, por lo tanto, le reitero, doctor Leonel Fernández, que no se vaya del Palacio Nacional sin reconocer con un pergamino y una ayuda en términos económicos, como sería el premio de cuatro millones que se les daría a los atletas que obtuvieran medalla de bronce.

Presidente, no creo que sea mucho pedir.

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