No más cuentos, es hora ya de sincerarse (2 de 2)
Les pregunto: creen ustedes realmente que el Banco Central va a publicar estadísticas que muestren siquiera un ápice de contradicción o ineficacia en su política monetaria?
En un artículo reciente publicado por el economista Dr. Andrés Dauhajre en su columna de opinión de “El Caribe”, con data irrefutable y un fino sarcasmo, este cuestiona la fiabilidad de las cifras de la economía real presentadas por el Banco Central, al comentar lo siguiente: “…
Me atreveria a proponer… que el Banco Central mantenga el monopolio del cálculo de las Cuentas Nacionales…
Estoy consciente que con esta propuesta me estoy contradiciendo… pues constituye un planteamiento contrario al que presenté en… septiembre de 2014, cuando recomendé que se traspasara la responsabilidad de las Cuentas Nacionales a una ONE convertida en verdadero Instituto Nacional de Estadísticas…”.
En el verano del próximo año 2017 se cumplirán 30 años de la presentación de nuestra tesis de grado con la que obtuvimos la licenciatura en Economía en la Unphu. Nuestras recomendaciones en ese entonces, luego de una exhaustiva descripción, analisis y crítica a la metodología del Sistema de Cuentas Nacionales de la época, fue fundamentalmente “…reestructurar el actual sistema encargado de la obtención de las estadísticas económicas y sociales. Esto es, organizar un nuevo Sistema Nacional de Estadísticas…”.
Por tanto, van a seguir haciéndonos cuentos sobre resultados económicos “espectaculares”. ¿Y hasta cuándo? Mencionaba Pablo McKinney en su columna del pasado 28 de octubre: “…nuestros niveles de pobreza que no guardan ninguna relación con nuestro impresionante crecimiento económico, nuestra estabilidad macroeconómica, inflación controlada, entre otros nerudianos versos que canta muy bien el coro del Banco Central…”.
Entiendo que los responsables de las estrategias económico-financieras del Gobierno actual no deberían seguir el ya conocido y muy abusado camino de las “reformas” y los “ajustes” fiscales que al final de cuentas se traducen en una mayor carga impositiva que termina siendo pagada por las clases baja y media de la sociedad.
Por favor, no más cuentos para seguir sacrificando al pueblo que labora (trabajadores y empresarios). Es hora que el sacrificio lo haga el Estado y los políticos, eliminando de entrada y de un zarpazo el despilfarro de recursos, la corrupción muy a la vista de todos y los obstáculos a la generación de riquezas y empleos.
Mientras continuen existiendo instituciones estatales de segundo nivel como el Inespre y Bienes Nacionales con mas de 35 subdirectores cada una, la mayoría de estos con salarios extravagantes, a la vez de una Policía Nacional con unos salarios miserables y ridículos, entonces no hay condiciones para siquiera mencionar la frase “pacto fiscal”. Y ni citar las barbaridades que suceden en otras instituciones autónomas y/o descentralizadas del Estado.
La única medida de “ajuste” aceptable para la sociedad dominicana debe ser que las autoridades gubernamentales y la clase dirigente empresarial acepten y entiendan que los niveles de salarios actualmente vigentes no alcanzan siquiera para cubrir la canasta básica, y que el “sacrificio” fiscal no debe ser nuevamente cargado a los bobos de siempre, o sea a todos los que no formamos parte ni de la cúpula de la sociedad ni del Estado.
Luego de que con seriedad el Gobierno “equilibre” gran parte de los “desbalances financieros” del Estado, entonces y solo entonces habría condiciones reales para que todos los actores sociales puedan “sentarse a la mesa” a negociar una “reforma fiscal integral”.
Mientras tanto, por favor, no más cuentos, a menos que lo que se pretenda sea aumentar el porcentaje de la población con “problemas mentales”.
Coincidencialmente hace apenas un par de semanas que la presidenta de la Sociedad de Psicología Clinica Dominicana (SOPCD) mencionaba que cada año ocurren hasta 600 suicidios en el país, siendo “la situación económica” una de las causas principales de este flagelo, y el reportaje concluía con la cita siguiente de esa destacada profesional:
“Lamento que en el país no haya estadísticas acabadas en cuanto a las personas que deciden quitarse la vida, “…pero no es solo eso, en el país no hay estadísticas de nada…”.
Es hora ya de sincerarse y trabajar con honestidad y claridad de propósitos. Y acabar con el parasitismo y la corrupción.
*Por Ramon Guillermo Luna