No le creemos

En enero pasado la Cámara de Cuentas anunció que realizaría una auditoría a la Lotería Nacional ante el escándalo que provocó esa institución al regalar 27 millones de pesos en juguetes, una parte de los cuales fueron entregados a diputados. La acción de la Lotería se realizó sin que estuviera muy claro su apego a los controles establecidos por las leyes vigentes.

Antes de un mes ya se había terminado el trabajo de campo y se anunció que “en breve se darían los resultados”.

Pues ya pasó el primer semestre del año y aún no se agota ese “breve tiempo” anunciado por la Cámara de Cuentas para analizar las informaciones recabadas y preparar el informe.

Cada cierto tiempo, la presidenta de la Cámara de Cuentas, Licelot Marte de Barrios, declara que se está en la fase final, pero las conclusiones no terminan de llegar.

La Lotería Nacional maneja mucho dinero y hay motivos para pensar que lo hace de manera medalaganaria, aunque se trata de fondos públicos. De no ser así, la Cámara de Cuentas le haría un gran favor a los funcionarios de la Lotería con dar a conocer sus investigaciones sobre el manejo de esos recursos.

Pero el silencio que se guarda parece más de complicidad que de validación del buen actuar.

Ahora el organismo que dirige Marte de Barrios anuncia nuevas auditorías a instituciones públicas cuyos manejos son cuestionados por sectores de la opinión pública. Nos adelantamos a decir que no creemos en que haya intenciones de cumplir con el rol de fiscalizar la correcta aplicación de los controles y normas para el uso de los fondos públicos. Incluso, esas mismas instituciones que serían auditadas debieran preocuparse, pues en el caso de que sus incumbentes estén actuando correctamente, no podrán auxiliarse del veredicto de la Cámara de Cuentas para despejar las dudas.

Lamentablemente, ese organismo cada día que pasa pierde más la poca credibilidad que le queda.