Tratar de justificar el papelazo que realizó el béisbol en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, bajo el pretexto de que no le otorgaron a tiempo 12 millones de pesos, es una falta de respeto a la inteligencia de los dominicanos.
Se ha insistido tanto en esa premisa por parte de los federados, que me estoy llegando a creer que hasta pudo haber sido aposta el descalabro del equipo.
El béisbol es el deporte rey en la República Dominicana, por lo que un fracaso tan humillante como el acontecido, siempre se debe calificar como una verdadera catástrofe.
No se puede permitir, bajo ningún concepto, que se le trate de tomar el pelo a la gente con ese estúpido argumento.
La Federación de Béisbol debe admitir responsablemente las verdaderas causas de esa debacle.
Los cubanos, por ejemplo, ante la caída de su equipo, plantean la necesidad de efectuar un análisis para encontrar una nueva dimensión en ese deporte.
Tomando el rábano por las hojas, se le hace un flaco servicio al béisbol.
Es seguro que ese fracaso no será cuestionado, porque la gente es tan ingenua que cree real el robo de un avión del aeropuerto El Higüero.